29 de enero de 2011

HURONES 2001

El 7 de octubre de 2001 Fernando R. y yo nos decidimos a hacer una tirada larga por los montes. Estaba empezando el otoño y la temperatura nos animaba a rodar por esas carreteras entre bosques. Comenzamos el recorrido en Pto. Gáliz con dirección al Mojón de la Víbora. El frescor de la mañana y los chaparrones que habían caído la tarde anterior hacía que hubiera muchos animales por la carretera (ranas y algunas salamandras). Ese tramo tiene muchos toboganes, aunque más de la mitad, en la dirección que marchábamos, se hace en subida, y ya la segunda parte es un cómodo descenso hasta el Mojón. Allí nos desviábamos a la izquierda para bajar muy rápidos hacia Ubrique, serpenteando continuamente y con la precaución propia con los coches y paseantes. Tras subir el empinado repecho hasta llegar a la gasolinera que hay a la entrada del pueblo, continuábamos hacia El Bosque. Hasta Tavizna la carretera tiene unos tramos de pendiente descendente muy pronunciada, pero es muy amplia y no había que estar pendiente al tráfico. A partir del puente tira para arriba pero se va haciendo cada vez más suave. Pasando el Bosque y en dirección a Arcos, nos desviamos a la izquierda por la carretera que se dirige a Algar. Esa carretera, por la que circulamos muy tranquilos, sí que tiene contínuos toboganes: buenas bajadas y buenos repechos. Poco antes de llegar al pueblo tomamos un desvío a la izquierda por una pista que adaptaron mientras que la carretera de Tempul y Picao estuvo cortada. Fue el único tramo de carriles que haríamos, también con fuertes bajadas y repechos, hasta terminar por Garcisobaco, donde nos incorporábamos de nuevo a la carretera. Seguimos a la izquierda hasta Rojitán y allí enlazamos con el desvío a Los Hurones. En el mismo poblado del Embalse paramos a comer algo. Luego regresamos otra vez a Rojitán y continuamos hacia la izquierda, pasando por delante de la Jarda, para hacer la última subida, que, suave pero tendida y curva tras curva, nos llevaría de nuevo hasta Puerto Gáliz. Nos salieron 96 k. en 5 h.

28 de enero de 2011

V EDICIÓN 101 DE LA LEGIÓN

Como ya tenía el veneno bien inoculado, a la semana de regresar de Ronda y una vez recuperado del cansancio, los calambres y agujetas, tenía mi gusanillo para inscribirme al año siguiente y sólo le daba vueltas a cómo tendría que planificar la temporada de entrenamientos para llegar en mejores condiciones. Llegó el día y allí estaba dispuesto a disfrutar más y sufrir menos. La salida, al igual que el año anterior, estaba repletas de ciclistas y marchadores, todos deseando que comenzara la prueba para dar rienda suelta a sus energías. A esta edición también se habían inscrito Julio y Rogelio. En alguna ocasión habíamos salido a entrenar juntos.
El recorrido fue básicamente el mismo, con lo cual ya lo conocíamos del año anterior y sabíamos dónde empezaban los tramos duros y dónde se podía apretar un poco más. La principal diferencia estuvo en la subida a la ermita de Montejaque: la vez anterior se subió por la pista de tierra desde el cuartel y en esta ocasión se subía desde el pueblo, por el estrecho zigzag empedrado. Ni por un lado ni por otro la había podido subir montado en la bici. De los 1.539 ciclistas que tomamos la salida conseguimos terminar 1.335. Al final logré rebajar el tiempo del año anterior en una media hora, obteniendo el puesto 127º de la general y 48º de mi categoría, tardando para ello 5 horas y 58 minutos.

LA TORMENTA PERFECTA (perfecta para volverse)

Jueves 27. Voy a los Bomberos y me encuentro con el ciento y la madre. ¡Qué bárbaro! Entre semana, y hay más gente que en una cicloturista: Juan Antonio, Rafa L., Diego, Rafa V., Juan Manuel C., Javier G., Fernando D., Manolo, Tomás, Juanlu del mosto, y siete u ocho más cuyos nombres desconozco. Saludos de rigor y propuestas de rutas. Se decide Morabita, con subida a la palmera de la viña Dos Mercedes y Panzaburra.
Ritmo "allegro ma non troppo" y algunos pensando: "Esto es el viento. ¡Verás tú a la vuelta!". Pasamos de largo las dos cuestas ("Bueno. A la vuelta, quien quiera") y nos vamos aproximando a la tormenta perfecta. Cielo gris y nubes "Azules Oscuras Casi Negras". A la altura de la entrada de la finca de Espartinas un grupo de cola dice que se vuelve antes de que llegue la lluvia. Me uno a ese grupo, pero me paro a hacer una foto y a ponerme el chubasquero. Mala decisión: me obliga a realizar unos cuantos kilómetros en solitario, con el viento de cara y la lluvia encima.
Los fuertes y los valientes continuaron. De vuelta, llego hasta el grupo que iba por delante, que están parados poniéndose los impermeables. Rafa me dice que espere, porque ha habido una caída. El muchacho que iba con una Mérida Albontech (con rueda gorda delante y slick detrás) llevaba pinchada la delantera, y al ponerse de pie con el suelo mojado, le patinó, se cayó y para colmo partió la tija del sillín a la altura del cierre (¡y sin parar de llover!). Rafa y yo continuamos hasta Jerez. Por el camino nos cayeron dos o siete chaparrones. Llegué chorreando, con 28 k. recorridos, en 1 hora 20 minutos. A los demás no tengo ni idea de cómo les fue: la tormenta, el agua, el viento de cara, la Mérida sin sillín, las manos y los pies helados... En fin, el invierno.

23 de enero de 2011

RUTA DE LOS MOLINOS (LOS AÑOS '90 IV)

En el año 1994 diseñé esta ruta, Molinos, como homenaje al ciclista Antonio Martín, atropellado mientras entrenaba.
Comenzando en el área recreativa Los Tornos, junto a Facinas, la ruta discurre al principio por la carretera que baja hacia Tarifa. Se toma luego a la izquierda una pista forestal que recorre durante unos 15 k. toda la ladera sur de la sierra de Ojén, en suave subida. El camino está bordeado en todo momento por arboleda, alcornoques sobre todo y abundante matorral. Algunos árboles tiene una forma increíble debido a la fuerza del viento, aprovechada para generar energía a través de una multitud de aerogeneradores que ocupan estas montañas (y de ahí el nombre de la ruta). Tras tomar un desvío por debajo de la cara norte del Cabrito se llega al parque eólico Ahumada, desde donde se puede subir con unas fuertes pendientes hasta el Tajo de Las Escobas. Continuando junto a la aldea del Palancar, se llega hasta el área recreativa del Bujeo, y tras otra subida con extraordinarias vistas del Estrecho y África, accedemos a Las Corzas, que es posiblemente el tramo más bello de todo el recorrido. Pasando junto a la Casa de las Corzas se llega hasta el Puerto de los Alacranes, bajando luego por una estrecha carretera asfaltada (*ver ruta de Los Alacranes) hasta el cortijo de Ojén. Tras cruzar el arroyo del Tiradero se sigue a la izquierda por la carretera-pista del mismo nombre. A partir de aquí se atraviesa una zona más abierta de bujeos y se pasa junto al embalse del Almodóvar, continuando ya cómodamente hasta donde comenzamos la ruta. En total son 67 k., unos 55 por pistas y 12 de carretera asfaltada, pero sin tráfico apenas.

EL SENTIDO DEL LÍMITE Y EL LÍMITE DEL SENTIDO

Desde 1995 la Legión del Ejército de Tierre español viene realizando en la Serranía de Ronda (Andalucía) una prueba deportiva de gran dureza, consistente en correr a pie o en bicicleta de montaña un total de 101 kms. en menos de 24 horas. El creciente éxito de participación hizo que se superara en la edición del año 2000 la cifra de 3.600 participantes entremilitares y civiles. La toma de datos cuantitativos y cualitativos obtenidos en dos de las ediciones nos permite reflexionar sobre interrogantes tales como: ¿es la búsqueda de límites un comportamiento generalizado en el ser humano?; de ser así, ¿contribuye el deporte extremo a satisfacer esa aspiración?; ¿constituyen los 101 un ritual de paso o de solidaridad?; ¿coinciden los objetivos de los organizadores con las motivaciones de los participantes?; ¿hasta qué punto se puede ver reflejada la sociedad en la estructura y dinámica de esta prueba deportiva? Sobre todas estas cuestiones aportamos datos e ideas, con el propósito de ampliar la comprensión de un evento deportivo, convertido ya en un fenómeno social. (Ángel Acuña Delgado. Universidad de Granada)

Si os interesa leer algo más sobre este tema, podeis hacerlo a través de este enlace.

22 de enero de 2011

III PRUEBA CICLISTA VILLA DE GRAZALEMA

Ese verano me había comentado Juan Antonio que en septiembre organizaban una marcha BTT en Grazalema. Y a pesar de que era en una fecha poco habitual (recién terminado el verano) nos apuntamos.
El 20 de septiembre de 2003 participamos en la tercera edición de una prueba que todavía estaba en sus inicios, pues había muy pocos inscritos (creo que éramos sobre cuarenta). En la plaza del Ayuntamiento de Grazalema nos dieron los dorsales y allí nos juntamos un pequeño pelotón para hacer el recorrido. Salimos por la gasolinera con dirección a Villaluenga, y al empezar la subida hacia el cruce de Los Alamillos el grupo se estiró. A partir de ahí ya no marchó el pelotón junto en ningún momento. Íbamos cruzándonos o adelantándonos unos a otros, pero muy desperdigados. Continuamos por la carretera hacia Villaluenga. Al llegar al pueblo nos desviaban a la izquierda por la dura cuesta de hormigón de algo más de un kilómetro que se dirige a Los Republicanos. En lugar de bajar hacia los llanos, girábamos a la izquierda, por el alcornocal de La Mesa, continuando por carriles de La Mata, los Arenales y los Álamos, hasta alcanzar el río Campobuche y salir de nuevo a carretera por el puerto de Los Alamillos. Desde ahí era todo ya bajada prácticamente hasta el mismo lugar de salida en Grazalema. Me salieron 30 k., en 1 hora y 20 minutos.
Al finalizar fue la entrega de premios. Había trofeos y premios en metálico, pero nosotros sólo conseguimos una camiseta por nuestra participación y el haber disfrutado de la ruta.

16 de enero de 2011

II SEVILLA EXTREME 2003

El 12 de abril de 2003 un buen número de los que hoy todavía continuamos pedaleando participamos en la II edición de la Sevilla Extreme. Fernando D. nos había comentado y repetido la belleza y las excelencias de esta maratón por la Sierra Norte de Sevilla. Total, que nos animamos, hicimos la incripción y allá que nos fuimos. 
Esta vez el punto de partida era en la localidad de El Pedroso. El pueblo, que es pequeñito, había sido invadido de vehículos con sus bicis a cuesta, buscando aparcamiento en las calles y caminos próximos al campo de fútbol. Antes de salir comenzó a caer una fina lluvia que hizo que muchos cogiéramos los chubasqueros y quien no lo llevaba lo improvisara con bolsas de plástico, porque hacía un poco de frío. Pero puestos en marcha, el frío fue desapareciendo y al poco tiempo dejo de llover.

La primera parte del recorrido discurría entre unos preciosos bosques adehesados con muchos alcornoques. El suelo, a pesar de la lluvia, estaba en muy buenas condiciones, y el ambiente, con una ligera niebla, le daba un colorido espectacular al entorno. Todo estaba muy verde y con la ligera humedad de la reciente lluvia. Fue uno de los tramos más bonitos de los varios que había a lo largo de todo el recorrido. Al aproximarnos al Huéznar teníamos que cruzar el río, que iba con bastante caudal. 
Alguno decidió pasar montado pero la mayoría, viendo la altura a la que llegaba el agua, optamos por descalzarnos, remangarnos el culote y pasar con la bici sobre el hombro. Luego el recorrido discurría un largo tramo por la ribera, prácticamente paralelo al cauce del río, hasta una bifurcación que, en un primer paso, tomaríamos a la derecha para hacer un recorrido circular, pasar junto a Constantina y volver a realizar de nuevo el mismo tramo de la ribera del Huéznar hasta la bifurcación.Ya la segunda vez que llegábamos a la bifurcación del túnel nos dirigían hacia la izquierda, entrando en un estrecho senderito de unos 2 kilómetros, muy empinado, que había que subir en plato pequeño. Poco después llegábamos a Cazalla. A partir de aquí el camino comenzaba claramente a descender, aunque con subidas cortas intercaladas. Rodamos por carreteras locales de esas que van flanquedas por pequeños muros de piedras y atravesamos varias fincas dedicadas a la cría de ibéricos, muy abundantes por esta zona. Más adelante pasamos un bosque de castaños, con los troncos muy viejos y unas ramas nuevas muy largas y rectas. Y poco después llegábamos a la bajada más pronunciada y larga de toda la ruta, que terminaría junto al cauce de otro río, el Viar.
El paisaje en este tramo era más abierto y despejado, con amplias pistas por las que circulamos más relajadamente varios kilómetros, hasta llegar al pie de la subida a Las Jarillas. Esa subida la hicimos por el carril de un monte, con el suelo muy bacheado y duro, con mucha piedra suelta, y con varios tramos de fuerte pendiente que estaban escalonados, lo que hacía más soportable el ascenso. Al finalizar la subida había un avituallamiento, casi escondido, que me llamó la atención porque repartían "Huesitos" como barritas energéticas. Eso sí: era muy agradable de comer. Luego atravesamos unas extensas dehesas de alcornoques, sin grandes desniveles, pero que parecía que no se acababan nunca, porque llevábamos ya más de cien kilómetros. Y de ahí a meta, tranquilitos.
Finalicé en el puesto 368 de la general y 95 de mi categoría, de entre 870 participantes, con un tiempo de 8 horas y 7 minutos. Todo una delicia de ruta.