26 de junio de 2013

MIL RAZONES PARA PRACTICAR BTT

La Bicicleta Todo Terreno está en sus mejores momentos. Empezó como una "hermana pobre" de la de carretera. A nivel de competición todavía no ha logrado alcanzar los niveles de excelencia y difusión de aquella. Pero es evidente que las ventas de este tipo de bicicletas se han multiplicado con respecto a las de carretera. Por su versatilidad, comodidad, polivalencia  y seguridad, son muchas las personas que deciden adquirir una BTT. Algunos hacen un uso ocasional de ella o la utilizan como un eficaz medio de transporte. Pero otros acaban (acabamos) profesando una auténtica afición a este deporte.
Aunque pueda parecer una exageración en realidad las razones para practicar BTT no son mil. Son más. Serían tantas como aficionados a este deporte existen. Cada cual tiene sus propias razones. Y todas son igualmente válidas. Unas, por frecuentes, las podemos imaginar. Otras se deducen de las muchas horas de conversación que la bici propicia. Alguna nos resultará  sorprendente, pero no por eso será más o menos válida que las demás. En fin, tantas razones que podrían servir de base a un interesante estudio sociológico.
La que me resulta más habitual (rara es la salida que no la oigo) es la del café o cerveza del final. No son pocos los que llegan a asegurar que sólo salen por echar ese ratito. Esos quince o veinte minutos de tertulia se convierten en un bálsamo que remedia el calor o el frío pasado, los esfuerzos realizados contra el viento y las cuestas, o el agotamiento por los kilómetros recorridos.
La necesaria convivencia encuentra espacio en este tipo de actividad. Hay quien busca en estos grupos de aficionados a la BTT un lugar donde abrir su campo de amistades y hay quien encuentra su sitio en alguna de estas agrupaciones. Es una buena forma de relacionarse. Las reuniones habituales para salir en bicicleta favorecen la cohesión entre sus componentes y hacen que estos grupos, informales u organizados, hagan extensivos sus encuentros aun más allá de las propias salidas en bici. Pedalear en grupo establece fuertes vínculos con los compañeros, a veces más grandes que los que se consiguen en otros ámbitos de la vida.
Practicar deporte por el propio bienestar que ofrece, como prolongación de un hábito que adquirimos de jóvenes, o descubriendo a cualquier edad el placer que proporciona, son razones considerables para decidir montar en bici. A este deporte hay que añadirle ciertas ventajas: no se requiere gran experiencia previa ni habilidades técnicas especiales; no son necesarias unas instalaciones específicas, por lo que cualquier parque, camino o sendero vale; se puede practicar en cualquier fecha del año sin más limitación que la propia metereología; se puede pedalear solo o en grupo, pero sin tener que adaptarse a un número determinado de personas; cada cual establece su propio tiempo de actividad y planifica sus salidas; etc.
Las razones relacionadas con la salud han ido adquiriendo mayor peso cada vez, si no por sí mismas, unidas a otras de las anteriores o las siguientes. Así hoy son muchos los que practican ciclismo como hábito de vida saludable, como prevención de enfermedades, para evitar o compensar la obesidad, por prescripción médica, etc. Es preferible comprar un culote y unas cubiertas que gastarlo en medicamentos.
La salud mental merecería capítulo aparte. El estado de nirvana que conseguimos tras una buena ruta es sólo comparable a la plácida y serena felicidad en la que nada nos molesta, nada nos altera, no existen los problemas, ni las prisas, ni las iras. Todo se ralentiza y nada hay, en esos momentos, más importante que la semiinconsciencia que sobrevuela justo antes de que el sueño nos invada, cuando los párpados bajan involuntaria y lentamente por efecto de la gravedad. Más platón (plato grande) y menos prozac.
El contacto directo con la naturaleza que proporciona la bicicleta es incuestionable. Paisajes, vegetación, animales, colores, sonidos y fragancias son algunos de los alicientes que van apareciendo ante nuestros ojos por los caminos. Aquellos que pretenden descubrir parajes inéditos encuentran en la BTT el medio idóneo para hacerlo. Porque la bici aporta al mismo tiempo ligereza (como para pasar con ella por cualquier sitio prácticamente) y movilidad (capacidad de recorrer grandes distancias en poco tiempo). Se trata de una buena manera de ir conociendo y descubriendo desde el entorno más próximo hasta comarcas más alejadas o los espacios naturales de la región, ampliando la red hasta donde cada uno quiera llegar. Y todo de un modo bastante respetuoso con el medio ambiente. 
Otra importante razón es la de quien encuentra en este deporte un cauce a sus inquietudes como aventurero, viajero o explorador. Son muchos los que no se conforman con recorrer una y otra vez los mismos caminos y necesitan buscar nuevas variantes, nuevos lugares, espacios poco o nunca transitados. Hay en ello varias satisfacciones. La primera es el infinito placer de ir adentrándose solo y por primera vez en un escenario nuevo, con la ilusión de qué horizonte hallará al remontar la siguiente curva. Luego el gozo de compartir con los demás los resultados de su tiempo dedicado a investigar sendas, ya sea recorriendo esos lugares personalmente, o virtualmente mediante mapas, libros o documentos. Gracias a ellos mitigamos la monotonía que supone realizar siempre los mismos trayectos.
A medio camino entre la búsqueda hacia fuera (nuevos territorios) y la introspección situaría a los peregrinos, quienes buscan sensaciones y experiencias desconocidas a través de la distancia, en unas condiciones especiales de austeridad, dureza o soledad.
La competitividad es otra de las razones fundamentales que sustentan toda práctica deportiva. Y en la BTT también se da, aunque sea en los estadios más básicos o de aficionado. Pero en el ciclismo competir no supone exactamente la participación de dos o más personas. Con uno mismo vale. La primera competición empieza con los propios límites. Conocer hasta dónde se es capaz de llegar se convierte en el primer reto de todo aficionado. Siempre estamos midiéndonos. No conozco ningún caso que, montando en grupo, se resista a compararse con los demás en la faceta que sea. Primero competimos con nosotros mismos, luego con los compañeros del grupo y más tarde con otros. Pero esa rivalidad sana estimula siempre la mejora de la condición física y de los resultados deportivos.
Un paso más en esa competitividad, aún con uno mismo, lleva a algunos a buscar los límites máximos de su rendimiento deportivo. El hecho de que cada vez haya mas demandas de inscripción en las pruebas puramente competitivas (rallys, maratones, ultramaratones, pruebas por etapas, etc) que en las cicloturistas así lo atestigua. Hay quien necesita ir más allá: no sólo participar en la ruta, sino recorrerla en menos tiempo, o hacerla más larga, más dura, más selectiva. Son abundantes los ejemplos de pruebas que superan los 100 k. (por senderos), las que nos aseguran un desnivel positivo elevadísimo, las que se autodenominan Extrem, Ultra, Non Stop u otras que se desarrollan en condiciones adversas (en las arenas del desierto, por ejemplo). Citius, altius, fortius.
También están las razones turísticas o altruistas. Algunos pretenden dar a conocer las excelencias de su municipio o comarca, organizando rutas o difundiendo publicaciones, sin mayor beneficio que un montón de tiempo y trabajo a sus espaldas, y poniendo a disposición de otros su amplio bagaje de pistas y caminos por la zona.
En definitiva las razones pueden ser de muy diversa índole: sociales, deportivas, culturales, naturales,... y sobre todo, personales. La mayoría de las veces no existe una única razón, sino que aparecen mezcladas o combinadas. Personalmente me veo reflejado en la mayoría de las que he comentado anteriormente y no sabría decir en cuál de ellas pongo la prioridad. Lo cierto es que cada una de ellas y todas a la vez me ofrecen satisfacciones suficientes para seguir practicando este bello deporte.

15 de junio de 2013

CAMPAÑA DE PRIMAVERA

Esta primavera he realizado varias rutas que me han aportado un suplemento de motivación, además de ofrecer una rica variedad a lo que realizamos cotidianamente: alguna cicloturista y maratón dentro del circuito provincial de Cádiz  y otras organizadas por compañeros y amigos.
El calendario comenzó el 13 de abril con un recorrido circular que nos preparó Matu (MTBV) por las sierras de Ojén y Luna, con la subida al Tajo de las Escobas. Fueron 90 k. por la zona más meridional del parque de Los Alcornocales, pedaleando junto a un nutrido pelotón formado por compañeros de diversos grupos de nuestra localidad. Siempre es un placer recorrer mis queridos Alcornocales y nada mejor para ir cogiendo fondo. Pero debido al accidente de uno de los integrantes no pudimos terminar todos juntos.
El 27 de abril nos fuimos a la Sierra Norte de Sevilla, en lo que Fernando D. (MTBV) había denominado como la "Ruta del Aguardiente". Con un tiempo ideal para montar en bici y el mejor de los escenarios posibles, hubo muy poca respuesta a su convocatoria y fuimos sólo cuatro los que decidimos tirar para allá. Nos salieron 69 k. por unos paisajes espectaculares debido al intenso verdor de esta primavera en el parque natural Sierra Norte de Sevilla, salpicado de flores de todos los colores y agua abundante. Ha sido la que más he disfrutado esta temporada.
Para el miércoles siguiente, 1 de mayo, Ginés J. había preparado una ruta singular: circunvalar Jerez enlazando todos los caminos de entrada y salida que utilizamos habitualmente. Se trató de una idea curiosa que consiguió reunir a un buen número de conocidos de todos los grupos de Jerez. Pero el tiempo gastado en los contínuos reagrupamientos y sobre todo el accidente de un compañero truncaron el deseo del organizador para que todos juntos hubiésemos podido finalizar el recorrido, de manera que sólo cinco completamos los 86 k. que marcaba el cuentakilómetros. De esta salida cabría destacar lo divertido de que el grupo fuera tan numeroso, pero al mismo tiempo los inconvenientes que eso mismo supuso.
El 25 de mayo fue Juan J. (MTBV) quien nos ofrecía la oportunidad de cambiar de decorado enseñándonos nuevas variantes de la que denominó "Caños Xtreme". Salieron 67 k. por el parque natural de la Breña y Marismas del Barbate y sus aledaños, por un variado repertorio de terrenos muy apropiados para el gusto de cada uno. Empezamos la ruta más de 25: alguno iba de estreno y algún otro, por avería, no pudo terminar.
El 1 de junio Edmundo y yo nos fuimos a Castellar para hacer el maratón de La Almoraima. Se trata de una preciosa ruta, de nuevo por el parque de Los Alcornocales, que discurre casi íntegramente dentro de la finca de La Almoraima, rodeando por completo el embalse de Guadarranque. Los desniveles dejaban poco tiempo para el descanso, y el terreno (en general, muy disgregado) resultaba penoso en las subidas y peligroso en las bajadas. De cualquier modo esos 70 k. habrá que anotarlos para próximas convocatorias.
Y una semana después, el día 8, cerraba la campaña con la cicloturista de Conil. De los 76 k. que me salieron al final, unos 18 eran de tramo libre y el resto fue neutralizado. Todo completamente llano, a excepción de los 400 últimos metros del tramo libre, y con un paisaje muy monótono. Además los casi 20 k. de arena por Roche, el contínuo afán de algunos por adelantar en los tramos neutralizados y la conducción temeraria de otras pocas, proporcionaban cierta sensación de inestabilidad e inseguridad. En definitiva, que aunque la organización se esfuerza mucho en agradar, parece más una quedada entre amigos para pasar un rato de convivencia.
Varias se quedaron pendientes (el Alcornocalazo, la de Guadalmesí por el Estrecho, Huelva Extreme, los 101, el memorial A. Ríos de Villamartín, etc), por falta de ganas, de fuerzas o por coincidencia de fechas. Otro año será. Pero tras el verano, cuando vuelva a refrescar, habrá que sacar de nuevo la agenda.

11 de junio de 2013

LOS MÁNAYE

Para celebrar las 100.000 visitas aquí os dejo esta canción:

VUELTA CICLISTA A ESPAÑA 2013 EN JEREZ

La 8ª etapa de la 68ª edición de la VUELTA CICLISTA A ESPAÑA 2013 comenzará en Jerez.
El sábado 31 de agosto partirá de nuestra ciudad con dirección a Estepona. El recorrido neutralizado (itinerario urbano previo a la salida oficial de la etapa) comenzará en la Avenida Álvaro Domecq, a la altura del Parque González Hontoria, pasando por la Avenida Andalucía, Avenida Reina Sofía, Avenida de Lebrija, calle Pozo Olivar, calle Ponce, calle Ancha, calle Muro, Ronda del Caracol, Cuesta de la Chaparra, Calle Alcubilla, Avenida Torresoto, Ronda Muleros, Ronda de San Telmo, Minotauro, Ronda de Alunados, Avenida Universidad, para terminar en la Avda. de Arcos. Una vez que el itinerario neutralizado finalice en la avenida de Arcos, donde se encuentra el Km 0, comenzará la carrera oficial de la etapa, en dirección al Circuito de Velocidad. El pelotón entrará en el circuito de Jerez, donde tiene previsto realizar un recorrido parcial en pista. Desde allí seguirán hacia Arcos, Algar, Pto. Gáliz, Jimena, Tesorillo, Guadiaro y Estepona, donde finalizará la etapa.
Recorrido de la etapa.
Más información.

2 de junio de 2013

II MARATÓN BTT LA ALMORAIMA

De nuevo la maratón de La Almoraima ha vuelto a ofrecernos la posibilidad de recorrer algunos caminos por uno de nuestros parques emblemáticos. Había que aprovechar la oportunidad para reconocer estos bellos parajes que de otra manera resulta bastante complicado.
El día, inmejorable: una ligera brisa que por momentos refrescaba la cara. El recorrido, algo distinto al de la edición anterior: toda la primera parte igual, pero nueva la otra mitad. Los desniveles han dejado poco tiempo para el descanso: excepto un pequeño tramo intermedio todo ha sido subir y bajar, con subidas muy dificultosas y bajadas en las que había que estar muy concentrados para no acabar por los suelos. El terreno (la arenisca del Aljibe propia de Los Alcornocales) está muy erosionado, muy disgregado, con muchísima piedra suelta y arena en las zonas de mayor pendiente.
La organización respetó escrupulosamente el horario de salida, de forma que a las nueve ya estábamos rodando. Bien señalizada la ruta: no había ningún punto que se prestara a confusión. Ha habido avituallamientos suficientes como para no tener que cargar con provisiones ni tan siquiera con la mochila de agua. Y correcta atención a los participantes por parte de todos los colaboradores, tanto en la salida como en la llegada o durante el recorrido.
La primera subida (unos 5 k.) está situada muy cerca de la salida por lo que el grupo (sobre 470 ciclistas) llega muy compacto y a partir de ahí empieza a estirarse. En el último kilómetro o kilómetro y medio de esa subida el camino se pone más pendiente y se deteriora bastante, con muchos resaltes, piedras y arena suelta, de manera que sólo hay un estrecho pasillo para poder circular en fila india. Lo malo es que alguien que vaya delante se caiga o se pare, lo que hace prácticamente imposible continuar montado. Pero en esta ocasión lo lamentable ha sido la cantidad de personas que subían andando ¡justo por el único pasillo que había para continuar montados!, obligando a los que querían subir sobre la bici a meterse por las cascoteras, surcos, arena, por el matorral o simplemente a tenerse que bajar. En fin, habrá que añadir otra nueva acepción a la palabra globero, para definir el comportamiento de aquellas personas que ni pasan ni dejan pasar. Impresentables. A partir de ahí el pelotón queda ya muy estirado, todo el mundo se coloca en su posición natural en relación con su estado de forma y no suele haber más apelotonamientos.
Por más que desde la organización se pidiera la colaboración de los participantes para no arrojar basuras, por sentido común y sobre todo porque se iba a transitar por un parque natural, no pudo ser. Había multitud de botes de agua por los caminos, como resultado de tanta piedra, resaltes y escalones. Incluso una cámara bien liadita, de alguien que seguro que se dejó abierta la bolsa bajo el sillín. Hasta aquí vale. Pero además y sobre todo no paré de ver a lo largo del itinerario centenares de envoltorios de barritas, geles y vigorizantes. No entiendo que para una ruta de 70 k. haya que tomar tantas sustancias aunque se quiera ir rápido. Y menos entiendo que se tiren los envoltorios al suelo. No sé qué concepto tienen de sí mismos los 467 participantes (o la mayoría de ellos) que no quedaron entre los tres primeros. Deben considerarse unos pofezionales del pedal, lo cual les otorga una serie de privilegios, como el de ir dejando a su paso un reguero de resíduos, ¿para disminuir peso sobre la bici?, ¿para no mancharse los bolsillos?, ¿para evitar lavar la ropa luego?... Y poco más adelante de los avituallamientos se veían regados por el suelo montones de botellitas de agua, cáscaras de plátano y envoltorios de barritas. Intolerable. Y más aún cuando en cada avituallamiento había varios cubos de basura que los voluntarios se encargaban de ir vaciando a cada momento. Después nos quejamos. Cuando los organismos de Medio Ambiente no concedan los permisos para pasar por esa finca nos lamentaremos. Si la realización de la prueba lo único que va a ocasionar son trastornos (a la fauna, a la flora, al terreno, al agua), es normal que terminen por no autorizar el paso por allí. Es lo que ocurrió con la Sevilla Extreme: algo que provoca muchos inconvenientes y no ofrece ningún beneficio no interesa. Los propietarios de las fincas y la propia Junta de Andalucía finalizaron por no conceder permiso para recorrer bellos parajes de la Sierra Norte. Y es lo que puede acabar ocurriendo en La Almoraima. Si es que se recoge, ¡poco trabajo les queda a los voluntarios y colaboradores! ¿Y cómo accede a determinados sitios algún vehículo? ¿Y cómo se retiran luego esos bolsones de basura desde allí?
Si la cuota de inscripción la gravan con una tasa medioambiental pondremos el grito en el cielo. Cuando en determinados parajes y zonas verdes prohiben el paso de vehículos (incluídas las bicicletas) nos indignamos y escandalizamos. Como he oído en múltiples ocasiones "Lo que hay en España es de los españoles". Pero eso debe referirse solamente a aquellas situaciones en las que hay lucro, porque si lo que se reparte son obligaciones o si es necesario arrimar el hombro... así nos va.
¡Venga! A poner cada uno de su parte que me gustaría poder seguir disfrutando de los magníficos lugares que nos ofrece nuestra provincia y nuestra región.
 
P.D.: LA ANÉCDOTA DE LA RUTA
Poco antes de llegar a la carretera del canal de la Confederación Hidrográfica pasamos junto a un chaval que nos preguntó si teníamos una cámara para darle, porque ya le había puesto otra pero también la había pinchado. Edmundo le ofreció una. Entonces nos pidió que lo ayudáramos a montarla… ¡porque él no tenía mucha práctica! Lo miramos y nos hicimos una idea de que así debía ser porque llevaba zapatillas de deporte y pedales normales, la bici llena de salpicones y las cubiertas con todos los tacos gastados, más lisas que unos slicks. Suficientes penalidades habría pasado subiendo y bajando por aquellas trialeras sin dibujo ninguno en las ruedas y con agarre y tracción nulos. Le insistí en que repasara la cubierta por dentro para comprobar que no tuviera nada clavado y el muchacho me repetía que no era pinchazo sino que se había rajado. Daba la sensación que se hubiera destalonado de la llanta porque aquello estaba más flojo que un muelle de guita. Le ofrecí los desmontadores pero decía que no, que con las manos se podía. Y era verdad. Daba la sensación de que la cubierta era de una talla más que la llanta.
Pasó por allí un compañero suyo (al menos llevaba el mismo maillot). Le preguntó si le pasaba algo (¿?) y éste le respondió que había pinchado dos veces y ya se había quedado sin cámara. El amigacho le dijo: “Bah. Entonces no es nada”. Y se largó. ¡Eso es compañerismo!
Con la pericia de mecánico de Edmundo y un bombín en condiciones  pudimos arreglar la avería. Casi tuve que guardarle la cámara pinchada en el bolsillo, porque la dejaba allí olvidada. Y cuando pusimos la bici derecha nos dice: “Esperad, que me voy con vosotros”.  ¡Sólo faltaba eso, que tuviéramos que escoltarlo hasta meta!
Reguero a pie (Foto de Edmundo)