Al final de la salida, mientras se toma un café o una cerveza, es habitual hacer el repaso de la ruta comentando quiénes iban más fuertes o quiénes se quedaron en la cuesta. Siempre es divertido ese "pique" entre amigos, dando lugar a un posterior rato de tertulia, donde cada uno cuenta cómo ha visto a los demás o los problemas que ha tenido para seguir al grupo de cabeza. Entre tanto, el que llegó primero, relajado ahora y con una sonrisa de oreja a oreja, no dice nada, sólo escucha, esperando recibir algún halago y dejando que los demás se enzarcen. Aunque “algún primero” es el “primero”, pero en sacar a relucir la fenomenal paliza que le ha dado a todos los demás, con un cigarro en la boca, llevando un mes sin salir, con un fuerte resfriado que le impide respirar bien, sin agua apenas durante todo el recorrido y habiéndose acostado la noche anterior a las tres de la madrugada. (Leer más)
15 de agosto de 2011
LOS PIQUES
Al final de la salida, mientras se toma un café o una cerveza, es habitual hacer el repaso de la ruta comentando quiénes iban más fuertes o quiénes se quedaron en la cuesta. Siempre es divertido ese "pique" entre amigos, dando lugar a un posterior rato de tertulia, donde cada uno cuenta cómo ha visto a los demás o los problemas que ha tenido para seguir al grupo de cabeza. Entre tanto, el que llegó primero, relajado ahora y con una sonrisa de oreja a oreja, no dice nada, sólo escucha, esperando recibir algún halago y dejando que los demás se enzarcen. Aunque “algún primero” es el “primero”, pero en sacar a relucir la fenomenal paliza que le ha dado a todos los demás, con un cigarro en la boca, llevando un mes sin salir, con un fuerte resfriado que le impide respirar bien, sin agua apenas durante todo el recorrido y habiéndose acostado la noche anterior a las tres de la madrugada. (Leer más)
14 de agosto de 2011
MALDITO SEA EL TÍO CALAMBRES
Sábado, 13 de agosto.
A las ocho, los de la fresquita poníamos rumbo a Sanlúcar, bajando por las rotondas de Areasur con frío mañanero y entrando luego por la hijuela de Rompecerones. Más adelante, por la carretera de servicio de la autovía hasta Sanlúcar, Rafael llama a los de las ochotreinta para saber hacia dónde iban. Quedamos en Sanlúcar en el bar de siempre. Para hacer tiempo Lobato nos dio una vuelta por el pueblo, subiendo la cuesta de Belén (¡pedazo de rampa!), junto al mercado, y enseñándonos algunos sitios para tapear bien.
Justo cuando íbamos a empezar a desayunar llegaron cinco de los "ochotreinta". Juan Soto el primero y enseñándonos que traía la rueda frenada, que si no... ¡se iban a enterar los demás! José Mateo venía con bici prestada. Nos comentó que lleva con mucha tranquilidad el tema del arreglo de la suya porque (como muy sabiamente decía) "afortunadamente a él no le había pasado nada". Pepe Robert nos explicaba que no sale antes porque media hora más de sueño es una eternidad. Francis contándonos a los que no lo habíamos oído las maravillas de las salidas nocturnas y las palizas que está dándole a más de uno. Y Antonio Viloita prudente y humilde como en él es habitual. Tertulia animada, algún chiste, las batallitas de la semana, las bromas de turno, y ve pagando que nos vamos. Después del café salimos con dirección a Jerez, cruzándonos con un nutrido grupo que ya terminaba su ruta. Alguien insinuó tirar para Rota y sin pensarlo dos veces Lobato enfiló el carril-bici. Yo no había cogido antes por aquí. Es un carril en muy buen estado, muy entretenido y con mucha circulación (tanta que contínuamente teniámos que estar avisando de "¡Bici delante...!"). De cualquier modo tendré que agregar a la lista de globeradas lo de entrenar con bici de carretera o montaña por un carril bici... Je, je. Pasamos un par de puentes sobre la autovía, cruzamos varios enlaces y al final salimos a la carretera de Rota junto a la valla de la Base. Cuando pudimos nos incorporamos a la carretera de servicio y por allí todo seguido hasta la cañada del Verdugo. Por el carril-bici hubo alguna aceleración de Francis que se notó en la respiración y en el sudor. Pero el resto del camino fuimos todos juntos a un ritmo cómodo.
Casi llegando ya a las lagunas del Puerto, Pepe notó que había pinchado y cuando fue a poner el pie en el suelo le dio un pedazo de calambre que hubo que ayudarle a sujetar la bici. Pero con un poco de aire en la rueda y un desarrollo más suave siguió bien. En Matajaca se paró a cambiar la cámara por precaución ante la rápida bajada de pelotes que venía a continuación. Lobato, que iba escapado con Pepe y Francis, llegó a Cuatro Caminos con la élite. Subimos la cuesta de la Alcubilla hasta Arenal, y allí paramos a la sombrita en uno de los bares, con 83 kilómetros en las piernas.

Casi llegando ya a las lagunas del Puerto, Pepe notó que había pinchado y cuando fue a poner el pie en el suelo le dio un pedazo de calambre que hubo que ayudarle a sujetar la bici. Pero con un poco de aire en la rueda y un desarrollo más suave siguió bien. En Matajaca se paró a cambiar la cámara por precaución ante la rápida bajada de pelotes que venía a continuación. Lobato, que iba escapado con Pepe y Francis, llegó a Cuatro Caminos con la élite. Subimos la cuesta de la Alcubilla hasta Arenal, y allí paramos a la sombrita en uno de los bares, con 83 kilómetros en las piernas.

5 de agosto de 2011
GLOBEROS
Desde que monto en bici he visto muchas situaciones y oído múltiples opiniones sobre lo que es “ser globero”. En primer lugar habría que destacar que se utiliza sobre todo en el ámbito de la “carretera”, más que en el de la BTT. Aunque, como comentaba el otro día, estoy convencido de que vamos imitando la “estética” (avances tecnológicos, indumentaria, etc), la “ética” y hasta el vocabulario de aquellos. Y este término es una de las cosas que hemos copiado y aplicamos profusamente y sin miramientos. (Leer más)
28 de julio de 2011
POR ASFALTO
Jueves, 28 de julio.
Poco después del amanecer, tres esforzados madrugadores estábamos dispuestos a sacrificar alguna hora más de sueño con tal de saborear la fresca brisa de la mañana.Por Guadalcacín hacia N. Jarilla, Torremelgarejo y Jédula, hemos rodado a buen ritmo y con una buena tertulia. Charlando de mil y una cosas se van pasando los kilómetros sin enterarte, y cuando te das cuenta llevas 25 o 30. Entre Guadalcacín y N. Jarilla había mucho tráfico para la hora que era, pero a partir de allí se podía rodar más tranquilo, en paralelo y sin prestar tanta atención a los coches. Después del desayuno se nos unió otro ciclista hasta Jerez, volviendo por los mismos sitios de la ida. Y de esta forma nos han salido 63 kilómetros la mar de facilitos.
Rodar por carretera tiene sus ventajas: haces más kilómetros y la media es más alta (con lo cual, o tardas menos o en el mismo tiempo haces un recorrido más largo); si el ritmo es el adecuado no se producen picos de sobreesfuerzo, sino que la intensidad es más uniforme, por lo que se adquiere más y mejor fondo; no exige gran capacidad técnica ni habilidad (lo que es una ventaja para los que somos poco hábiles); teóricamente hay menos pinchazos y averías, puesto que el piso es más regular; también teóricamente hay menos accidentes (quizás más graves, pero con menor frecuencia), debido a lo anterior; cuando terminas, con darle un soplido a la bici basta para mantenerla limpia hasta el siguiente día, con lo que se ahorra en mantenimiento. Pero, como todo, también tiene sus inconvenientes: el principal, el tráfico y sus consecuencias (un elemento que no depende de nosotros mismos y con el que jugamos en franca desventaja. No voy a decir nada que ya no sepas...); la tensión y atención que hay que llevar cuando se rueda por carretera consume mucha energía además de que son difíciles de mantener durante un tiempo prolongado; los "carreteros" son más "elitistas", más "puristas" (cuidan enfermizamente el peso de la bici, la indumentaria, no soportan la visera del casco, está absolutamente prohibido usar mochilas de agua, te miran mal si no llevas las piernas depiladas, fueron quienes inventaron el término "globero", probablemente destinado a algún simplón con ruedas gordas, etc. Por el contrario, los beteteros van más a su aire, no están tan ceñidos al culto del deporte ni a sus reglas, les importan menos las marcas (ja ja), la ropa (je je), el aspecto general (ji ji). Salen a divertirse con los amigos más que a competir con ellos (siiiiiiiiiiii), a disfrutar del rato más que a mejorar el crono (ya ya), a deleitarse por los caminos más que a llegar a tal o cual destino. Aunque cada vez es más frecuente observar a beteteros que están adoptando la "ética" y la "estética" de los "carreteros": "tó se pega menos lo bonito". Y otra gran desventaja que hay que destacar es el contacto directo con el medio natural, que por carretera nunca es igual que por el campo. Que hay carreteras con un bello paisaje es indudable. Pero no son muchas. Y por cada una de ellas podemos encontrar un sinfín de preciosas pistas, senderos y carriles por cualquier lugar que nos movamos.
Una última ventaja le encuentro a la bicicleta todo terreno: está destinada para campo, pero tiene un uso polivalente, por lo que se puede rodar también por carretera. En cambio la de ruedas finas se limita exclusivamente al asfalto. En fin, cada cual es cada quien o "ca uno con sus caunás". Yo, aunque no le hago feos a la carretera, sigo prefiriendo el campo, por más trabajo que me dé.
24 de julio de 2011
LA MASCOTA DEL GRUPO
! Ya tenemos mascota ! Como equipo profesional que se precie ya tenemos hasta mascota. Sucedió ayer, en la salida del Sábado, pasamos por Cariba, la finca de cocodrulos camino de Puerto Real y alli se unió al grupo. Andar en bici poco, pero bueno, le encantan los pantanos, de cerveza y guisqui no hay quien lo harte y siempre está poniendo achaques: me duele la rodilla, tengo alergia, estoy resfriao.....Se llama RAFI y no ser mal pensados, es el de abajo...
13 de julio de 2011
CON LA FRESQUITA
Martes, 12 de julio.
Teniendo oportunidad es difícil resistirse. Y es que a las 8 de la mañana hace una temperatura ideal para montar en bici. Por eso llevo ya un par de salidas a las órdenes del jefe de las ocho: Lobato. Él pone la hora, la ruta, el ritmo y dónde se desayuna, aunque siempre está abierto a sugerencias. El jueves nos fuimos por la Laguna de Medina y el Mojo, hasta El Pedroso. Y hoy tocaba Jédula. Salimos cinco por el carril de servicio de la autopista hasta N. Jarilla. Por el olivar llegamos a la carretera de Gibalbín, terminando por la cañada de Vicos. La vuelta, por la carretera de Arcos.
114 k. entre los dos días.


6 de julio de 2011
APORAGUA
Martes, 5 de julio.
Podemos soportar el calor. Somos capaces de continuar a través de las polvaredas. Ni siquiera tenemos que parar a comer cualquier cosa. Arreglamos los pinchazos y solucionamos las averías. Nos caemos y, llenos de arañazos, mataduras y contusiones, seguimos y terminamos. Pero el agua... ¿Qué haríamos sin agua?
Cuando se propone la ruta, el que lleva sólo un bidón establece mentalmente cuáles van a ser sus puntos de reposición de agua durante el recorrido. Y con precisión matemática calcula cúantos buches tiene que ir dando cada cierto tiempo. Pero luego la situación es distinta: cuando tenía previsto hacerlo, el grupo aprieta y se ponen todos en fila a una velocidad endiablada; o el carril está completamente bacheado por las pisadas de los animales; o también puede que llegue una subida (o incluso peor, una bajada pedregosa y surcada); y cuando se lleva el agua a la boca, está caliente y se apetece muy poco. Al final se bebe cuando se puede o cuando la sequedad llega hasta la misma garganta. Y en este tiempo, además de la pérdida de líquido por el esfuerzo, está la que se produce por las condiciones de temperatura ambiental.
Ayer coincidieron diversos factores que hicieron que en determinado momento no nos importara la distancia que quedaba, ni el tiempo restante, ni nada de nada. Sólo encontrar algún lugar con agua. Salimos ocho y terminamos siete, porque uno se extravió (no sé si voluntaria o involuntariamente) poco antes del final. Empezamos por el carril de Confedereción (frente al Aloha), siguiendo por las viñas de San Cayetano y el Corregidor, hasta Morabita. Continuamos por la cañada de Mesas de Asta. Por allí de nuevo vimos a los caballos desbocados al galope tras los ciclistas. Como ya lo sabíamos del otro día, los que íbamos más atrasados nos quedamos rezagados para evitar el encuentro y verlo mejor. Y verdaderamente resultaba impresionante ver los caballos a galope tendido y entrando en el túnel casi derrrapando. Si nos cogen allí debajo nos machacan. Después de Mesas de Asta, tomamos el camino habitual en dirección a los molinos, pero antes de llegar nos desviamos por unos nuevos carriles para terminar en el Barrosillo, en la carretera de El Calvario. Continuamos por la carretera de Añina a La Tablas y cuando llegamos a la de Sanlúcar decidimos regresar por el mismo sitio para buscar agua en la venta del mosto. Julio pasa de largo y no hay forma de avisarlo. Los demás continuamos por el carril hasta el Caribe, Cantarranas, carretera de El Calvario, carretera de Trebujena y subida por donde mismo habíamos empezado, desviándonos por el trigal segado que hay frente a La Piedra.
Cuando se propone la ruta, el que lleva sólo un bidón establece mentalmente cuáles van a ser sus puntos de reposición de agua durante el recorrido. Y con precisión matemática calcula cúantos buches tiene que ir dando cada cierto tiempo. Pero luego la situación es distinta: cuando tenía previsto hacerlo, el grupo aprieta y se ponen todos en fila a una velocidad endiablada; o el carril está completamente bacheado por las pisadas de los animales; o también puede que llegue una subida (o incluso peor, una bajada pedregosa y surcada); y cuando se lleva el agua a la boca, está caliente y se apetece muy poco. Al final se bebe cuando se puede o cuando la sequedad llega hasta la misma garganta. Y en este tiempo, además de la pérdida de líquido por el esfuerzo, está la que se produce por las condiciones de temperatura ambiental.
Ayer coincidieron diversos factores que hicieron que en determinado momento no nos importara la distancia que quedaba, ni el tiempo restante, ni nada de nada. Sólo encontrar algún lugar con agua. Salimos ocho y terminamos siete, porque uno se extravió (no sé si voluntaria o involuntariamente) poco antes del final. Empezamos por el carril de Confedereción (frente al Aloha), siguiendo por las viñas de San Cayetano y el Corregidor, hasta Morabita. Continuamos por la cañada de Mesas de Asta. Por allí de nuevo vimos a los caballos desbocados al galope tras los ciclistas. Como ya lo sabíamos del otro día, los que íbamos más atrasados nos quedamos rezagados para evitar el encuentro y verlo mejor. Y verdaderamente resultaba impresionante ver los caballos a galope tendido y entrando en el túnel casi derrrapando. Si nos cogen allí debajo nos machacan. Después de Mesas de Asta, tomamos el camino habitual en dirección a los molinos, pero antes de llegar nos desviamos por unos nuevos carriles para terminar en el Barrosillo, en la carretera de El Calvario. Continuamos por la carretera de Añina a La Tablas y cuando llegamos a la de Sanlúcar decidimos regresar por el mismo sitio para buscar agua en la venta del mosto. Julio pasa de largo y no hay forma de avisarlo. Los demás continuamos por el carril hasta el Caribe, Cantarranas, carretera de El Calvario, carretera de Trebujena y subida por donde mismo habíamos empezado, desviándonos por el trigal segado que hay frente a La Piedra.
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