21 de febrero de 2012

ABANDONADOS A NUESTRA SUERTE

Salimos diez, porque los dos generales se habían marcado por la mornin un rutón de noventa. Así que sin guía, desorientados y sin rumbo fuimos dando bandazos pacá y pallá, hasta que terminamos nosedonde, cruzando cancelas y vallaos, por arriba, por abajo y por los laos (y tos los todoterrenos mirando). Algunos otros que hicieron mutis por quedarse a ver el empate del Madrí. Los carriles polvorientos (cuando debíamos estar esquivando charcos), los perros que achuchaban a Diego en vez de a Pepe y Angelmari con la Marin (¿?). To eso a ritmo de carnaval. Debe ser por lo del cambio climático...
P.D.: A los generales. ¿No tenemos derecho la tropa a que nos enseñeis esas marismas entre Trebu y Sanlu, y degustar esos cafelitos amarillos y espumosos de las fotos, con las tostaitas crudas que se salen del plato, con el "filetito" de pechuga, con su chorreón de natayonesa, y la guarnición de patatas? ¿Y to por media carmela? Avariciosos... compartid algo (nque sea las papa).

18 de febrero de 2012

MEDIA CARMELA

Llevaba unos días con ganas de subir la cruz del Valle y rodar por esa zona. Pero, a estas alturas de temporada, empezar la ruta en Jerez a las nueve de la mañana iba a echar a la gente para atrás. Así que propuse comenzar en La Suara y ahorrar 50 kilómetros a lo que nos saliese. Para mi sorpresa, hubo buena aceptación. Nos fuimos ocho para La Barca con varias alternativas en mente, para decidirnos por una u otra en función de cómo fuese transcurriendo la ruta. Al final realizamos la variante más larga (60 k.).
Comenzamos cruzando La Suara y saliendo por el canal. Enseguida entramos en el carril de las arenas, que se cruzaba bastante bien a pesar de lo bacheado que está y de los barrizales que íbamos esquivando. Parece mentira que con lo poco que ha llovido aún queden por allí los charcos que hemos visto. Tras atravesar la carretera de Paterna y un poco más adelante la del Cortes, tomamos la cañada de la Pasada del Rayo. Llegando a Briole nos desviamos con dirección al Valle. Pasamos por el sendero peatonal que discurre junto al Arroyo de los Toreros, bordeando todo el pueblo por el norte y encarando de frente la subida a la cruz. Alguno no quería subir y no había manera de persuadirlo con palabras. Fue necesario recurrir al soborno (una carmela del Boquete, con su papelito y to) para convencerlo a seguirnos. Entre la disyuntiva de una tostá calentita y tirar para arriba la elección estaba clara. Pero como el dulce pierde al goloso y además se veía desayunando solo, accedió: "Hasta donde pueda..." Seis llegamos a lo alto y otros dos se quedaron un poco más arriba de la mitad, por problemas técnicos. Así que... media subida... media carmela.
Luego nos esperaba un delicioso desayuno en la venta Caminera (el Boquete, de toda la vida), con tostadas de un pan de campo exquisito. Uno ochenta con lo que quieras ponerle (menos jamón. ¡Si no estuviera tan lejos de Jerez...!) Regresamos de nuevo al pueblo y volvimos a repetir las primeras cuestas de asfalto que suben hacia la cruz, para desviarnos esta vez por el estrecho senderito que se dirige hacia Salinillas. Por aquí nos encontramos a unos ciclistas del C.C. Rivera que se desviaban del camino de Gigonza y continuamos con ellos. Nos metimos por senderos más pedregosos pero muy divertidos que por la cañada, con buenas subidas y bajadas, hasta llegar a Paterna, cuesta abajo y con el viento a favor por el camino de la Era. Nos despedimos de ellos y seguimos por la antigua cañada (ya asfaltada) hasta cerca de Torrecera, donde nos incorporamos al canal y, ya sin dejarlo, desembocar en la misma entrada de La Suara. Aunque cueste creerlo, poco antes de acercarnos al canal estuvimos esperando... ¡a los que iban por delante! Los habíamos perdido de vista y pensamos que regresarían a nuestro encuentro. Incluso me llegué hasta el pueblo para ver si nos estaban esperando allí. Y resulta que cuando hablamos por teléfono estaban ya en el coche: se habían pasado de largo el acceso al canal y habían continuado por carretera hasta La Suara.
Y como colofón, cervecitas con chicharrones y aceitunas.

15 de febrero de 2012

PÁJARA, PAJARITA Y PAJARÓN

En el deporte la palabra pájara se identifica con un "bajón físico súbito que impide al corredor mantener el ritmo de la carrera". Son muchas las ocasiones en que he sufrido una pájara, por lo que cuento con experiencia para reconocer cuando llega el bajón físico y cuáles son sus síntomas y sus consecuencias.
Cuando empezaba a montar en bici sólo lo hacía una vez por semana, normalmente los sábados. Las salidas eran cortas (para lo que hacemos ahora), pero muy divertidas. Después, algunos de los que habíamos estado pedaleando, quedábamos para cenar juntos con nuestras parejas. Como la ruta había sido corta no daba tiempo prácticamente a que llegara la pájara. Pero luego me entraba un hambre atroz y una sed terrible. Un día, de regreso para Jerez y sin motivo aparente, empecé a pensar en comida. No se me quitaba de la cabeza lo que había en el frigorífico y qué me iba a comer cuando llegara. Me iba retrasando del grupo, pero no podía parar de pensar qué me comería en ese momento. Iba por la carretera de Rajamancera hacia La Ina y noté que cada vez tenía menos fuerza. Podía continuar pedaleando, pero al mínimo, en la reserva. Dos compañeros se quedaron a esperarme, pero al momento se alejaban de nuevo y no conseguía enganchar. Y mucha hambre. Me desesperaba no la distancia que me quedaba hasta Jerez, sino el tiempo que iba a pasar hasta poder llevarme algo al estómago. Fui consciente de que era mi primera pájara.
En muchas ocasiones ocurre que nos ponemos a hablar de comidas (de tapas, de ventas, de barbacoas), sobre todo al regreso. Pero ya reconoces esos síntomas y, hasta cierto punto, los controlas. Normalmente (no siempre) a los veteranos no les da. La ven venir y antes de que llegue ya están comiéndose un caramelo, una barrita o algo de fruta. Éstas pajaritas son las más frecuentes, pero no son graves porque el bajón apenas es perceptible. Eso sí. Cuando llegas a casa le das un buen repaso a la caja de galletas, al frigorífico o a la olla de potaje si se encarta.
En las maratones multitudinarias no es raro observar a muchos participantes sentados, tumbados y hasta despatarrados a los lados del camino por el ingente esfuerzo. Pero notable fue el pajarón que vi una vez. En una ruta muy bonita, después de muchas subidas de todo tipo, a uno de los compañeros le sobrevoló el buitre: el pajarracón. Dijo que se bajaba y no pedaleaba más. Quedaban unos ocho kilómetros para terminar y todo de bajada. Por más que lo intentamos convencer no hubo forma, y se negaba a continuar montado. Le jurábamos y perjurábamos que no tendría que dar pedales, pero nada. Tuvimos que esperarlo en los coches cerca de una hora hasta que llegó, porque pasaba de montarse. La comida fue monumental:un platazo de patatas con huevos y chorizo (esto me está sonando a pájara) que supo a poco, pero que para aquel compañero fue la salvación. Lo cierto es que jamás volvimos a coincidir con él en bici. Quedó "tocao pa los restos".
Ayer la ruta no fue muy distinta de lo habitual. Quizás un poco más seguida. Con menos pausas. Y me resultó gracioso ver que al final, cuando paramos para el cafelito, una de las jóvenes promesas del pelotón (dentro de nada estará dándonos pal pelo) lo primero que hizo nada más sentarse fue meterse un plátano entre pecho y espalda. Y mientras que los demás pedimos un café o colacao hirviendo para calentarnos las manos y las tripas, él se pidió dos aquarius del tirón. Venía seco y no notaba ni el frío. Sólo quería comer y beber. Me imagino que al llegar a casa liquidaría las existencias de la cocina.

11 de febrero de 2012

TAYTANTOS MÁS DIEZ

Para ser más exactos, más nueve. Taytantos más nueve: un señor pelotón.
Hoy quedamos por la tarde. Andrés nos avisó que cambiábamos la hora, no sé si para evitar los tres grados de la mañana o porque nos tenía reservada una sorpresa. Cuando llegué a Divina poco después de las cuatro, acostumbrado a aparecer por allí a horas muy tempranas sin nadie en la calle, no sabía si me habría confundido. Estaba la plaza completamente llena de gente sentada al solecito comiendo en los bares. No podía ni pasar con la bici.
Para venir con el viento a favor a la vuelta (¿Viento? ¿Qué viento?), decidimos tirar para Polila y Camino de Regla, regresando por El Puerto y San Cristóbal. Salimos por El Calvario para subir el último tramo de Rompecerones y Vistahermosa. Pasamos Polila. Entramos por el camino de Regla y allí nos encontramos la sorpresa: un pelotón de compañeros del Todobike, allí parados, como si supieran que llegábamos, esperándonos, y haciéndonos el pasillo. Bueno, no era exactamente así, pero hacía ilusión. ¡Qué capacidad de convocatoria más extraordinaria la de Andrés! Cambia la hora y aparecen cerca de cincuenta ciclistas. No, en serio. Ha resultado agradable rodar entre un pelotón tan numeroso. Nuestro grupo aportaba nueve (algo es algo). Y los Todobike más de treinta. Como íbamos en la misma dirección continuamos todos juntos. Y ahí marchábamos hermanados unos ciclistas de Jerez, por los carriles de Sanlúcar, con dirección a El Puerto. Pasamos junto a las curiosas instalaciones que están preparando por los caminos de la campiña del marco del Jerez-Xérès- Sherry, por el Pago de Balbaína, en la Ruta de Las Casas de Viña (la venta El Cepo o Puerto 2, para entendernos). Así continuamos todos juntos hacia las lagunas de El Puerto. Y llegando a la carretera del canal, los del Todobike se dirigían hacia la izquierda buscando el casino, mientras que nosotros continuamos de frente por el camino de los Romanos primero y del Verdugo, más adelante. Paco, "entre dos amores" y "con el corazón partío", hizo honor al maillot y optó por continuar junto a quienes había comenzado. Además tenía que terminar la disputa de los puntos frente a los hermanos Schleckmateos. Nos metimos en la vereda de Herrera con dirección a Los Pinitos y, tras cruzar el túnel bajo la autovía, seguimos por el carril que hay junto a la carretera de El Portal, pasando junto al yacimiento de Doña Blanca y llegar a la portada de Confederación. Como bien dijo Juan, "...esto no es un carril. Esto es... ¡la cuneta!" ¡Y no hay basura por las cunetas de nuestras carreteras! Si la limpieza de las calles, caminos y carreteras es un indicador de nuestro nivel social, cultural y medioambiental, es cierto que continuamos siendo un país de bárbaros, incultos y guarros. Por todos lados basuras y escombros. Ruidos, aguas residuales y vertederos incontrolados. Y las culpas a los ayuntamientos... Ya. Lo de siempre. Total, que a los pies de San Cristóbal nos metimos por los eucaliptos y los toboganes, para salir a la cañada del Carrillo y desde allí hasta Jerez por Guadabajaque. El cafelito, en Divina Pastora, donde me improvisaron un aparcamiento de seguridad para la bici.

RUTA POR ALGODONALES

A LAS 10 DE UNA PRECIOSA Y NADA FRIA MAÑANA SALIAMOS 12 DE LA VENTA FRENTE A LA GASOLINERA DE ALGODONALES RUMBO AL MOGOTE, RUTA ORGANIZADA POR GENSI Y QUE HA TRANSCURRIDO POR SENDEROS MUY BONITOS, TECNICOS A VECES Y CON UNA DUREZA ACEPTABLE. A ESA HORA NOS ENCONTRAMOS PLACAS DE HIELO EN ALGUN QUE OTRO CHARCO AUNQUE NADA DE FRIO.

SENDERITO  EN MEDIO DEL VERDE

 POCO ANTES DE ENLAZAR CON LA VIA VERDE A LA ALTURA DE LA ESTACION DE CORIPE ATRAVESAMOS UNA ZONA ESPESA DE VEGETACION EN LA QUE EL SENDERO DISCURRIA TOTALMENTE CUBIERTO ! ESPECTACULAR ! EN LA IMAGEN RAFA VADILLO ADENTRANDOSE EN LA ESPESURA.
 TRAS UN DESCANSITO A MITAD DE RUTA PARA COMER ALGO EN LA ESTACION DE CORIPE SEGUIMOS DIRECCION AL MOGOTE CON UNAS VISTAS ESPECTACULARES. 43 KM. EN TOTAL, EN CASI 5 HORAS DE BICI.
LOS 6 KM. DE SUBIDA AL MOGOTE PESTOSOS, UNA PISTA CON TRAMOS DE HORMIGON QUE NO ME GUSTARON NADA, NO ASI LA BAJADA, UN LARGO DESCENSO REPLETO DE TRIALERAS Y CON MUCHISIMA PIEDRA SUELTA AUNQUE A ALGUNOS ESO NO PARECIA IMPORTARLE PUES BAJABAN COMO MOTOS. EL DE LA FOTO, VADILLO Y YO NOS LO TOMAMOS CON MAS CALMA... EN RESUMEN UN PRECIOSO DIA Y UNA RUTA MUY COMPLETA, BONITA Y ASEQUIBLE. REPETIREMOS.

9 de febrero de 2012

BUENO ESTÁ LO BUENO

De pequeño oí muchas veces repetir a mi abuelo lo de "Bueno está lo bueno". Con eso quería decirme que ya bastaba, que no siguiera con lo que estaba diciendo o haciendo. Y eso mismo es lo que tendríamos que decirle a quien lleva ya varias ocasiones pagando el café con calderilla de la hucha. La primera vez resultó gracioso (para los compañeros. Porque el camarero se quedo despotricando). La siguiente vez también nos reimos, y empezaron ya las burlas y el cachondeito. Todos peleando por no llevarse la chatarra de cambio. Al final se lo quedó la camarera, que nos había obsequiado con unas galletas, pero no dijo nada. Hoy más de lo mismo: ¿sabeis cuántas combinaciones hay para juntar un euro con monedas de cinco céntimos la mayor? Para colmo Juan, el futbolista, comprobando la facilidad de otros para deshacerse de la menudencia, se aprende la lección y saca por lo menos ocho rubillas para pagar un euro. ¡Pero lo del puñado de moneditas de cobre...! ¡Vaya tela! Chatarra ya no recogen ni los bancos, si no va bien empaquetada en los envoltorios de plástico transparente que ellos mismos te facilitan. Por supuesto que es dinero de curso legal, pero sólo nos damos cuenta lo que fastidia cuando ocurre a la inversa: cuando la cajera del supermercado te dice "Lo siento, pero se lo voy a tener que devolver en monedas". Y eso que te las da nuevas, recién salidas de la F.N.M.T. Pero lo verdaderamente grave es que hoy además ha existido ensañamiento, pues ha sido en el mismo bar, a la misma camarera y en la misma semana. Al pagarle, la muchacha ya se lo estaba temiendo: "¡No me ireis a dar...!" Po sí. Mira que hay sitios y personas que estarían encantados de recibir todo ese cambio. Pues nada. Tiene que ser tras la salida en bici, a la hora del café, amparándose en el grupo. Hacerlo cada vez en un establecimiento distinto parece más leve, pues al menos se reparten los inconvenientes, pero repetir la "jugada" supone ya alevosía (y ayer, nocturnidad).
¡Ah! ¡La ruta! Muy bien, muy bonita. La tarde acompañó. Fuimos hacia Estella, Cuartillo y Guareña. Nos dirigimos hacia el Encinar para cruzar hacia Vicos si no nos lo impedía el "malarate" del guarda. En la alambrada han abierto una angarilla (por algo será) que se cruza sin ningún problema. Y como el arroyo llevaba muy poca agua, se podía pasar con facilidad. Desde allí continuamos hacia Vicos. Para evitar el posible barro que pudiera haber más adelante, nos dirigimos hacia Jédula y tomamos el primer carril que va hacia Montecorto y la cañada de Vicos. Cuando llegamos a la carretera de Gibalbín y calculando el tiempo que quedaba, continuamos por carretera. Nos desviamos por la intersección que hay frente a la venta de Arroyodulce, enlazando con la de Nueva Jarilla. Luego seguimos por el carril de servicio hasta Jerez. Y en el bar, a pesar de las galletas, ya sabeis...

7 de febrero de 2012

DESFILE DE BOMBINES

Lo de los bombines es un mundo. Los hay de muchas marcas, caros y baratos, metálicos, de plástico y hasta de carbono, con manómetro, de doble cuerpo, telescópicos, con mango en T (para mayor comodidad), etc. Todos habitualmente llevamos uno, y casi nunca nos hace falta. Mejor así. Pero suele ocurrir que (tanto nos acostumbramos a no usarlo) cuando lo necesitamos, justo ese día, no lo llevamos. O si lo llevo, es en ese momento cuando me acuerdo que tenía que buscar uno nuevo porque éste no iba bien. No sé si es la goma del émbolo, la cogida, la rosca de ajuste o la patilla de fijación. La cuestión es que no infla. De cualquier modo lo saco, lo monto y lo intento. Pero nada. Y comienza luego la típica retahíla: "¿Alguien lleva bombín?", "¿De válvula fina o gorda?", "¿Pero has pinchado o sólo se ha desinflado?", "¿Llevas cámara?", "Este tampoco funciona. ¿Alguien tiene otro?", "El de fulanito sí que llena bien", "¿Cuándo vas a montar túbeles?". En fin... Toda una liturgia que suele ser usual en estos casos. Bombines, cartuchos de aire comprimido, válvulas Schrader o Presta, adaptadores, cámaras de repuesto... ¡Y ahora métele tres kilos si eres capaz! Todo para no quedarse tirado en medio de ninguna parte y poder llegar siquiera hasta una gasolinera. Lo ideal: una bomba de pie. Mejor todavía, tener un compresor o quedar cerca de un surtidor donde echar aire no sea de pago. Pero eso en casa. Porque, para la ruta, el bombín perfecto no existe: pequeño, de poco peso, fácil de colocar, que no estropee las válvulas con el vaivén y que eche mucho aire con el menor esfuerzo. Y si existe no lo venden.
Hoy ha pasado eso: ruta fácil a la ida y un poco más incómoda a la vuelta, por el vientecillo de cara. Fuimos unos diez por el carril de servicio de la autopista hasta conectar con la carretera de El Cuervo a Gibalbín. Por el camino nos encontramos varios grupos en la misma dirección. Luego, carretera hasta la entrada de la cañada. Vuelta por Romanina hasta Nueva Jarilla, donde nos incorporamos de nuevo al carril de servicio. A la salida algún radio roto. Antonio que nos acompaña hasta el puente en el que nos cambiamos de lado y allí se separa (¡el pádel, que tira mucho!). Buen pique entre Rafa y Paco por los toboganes de Romanina (uno con su ritmo a plato y el otro buscando alianzas. Y de regreso, dos pinchazos y todo un desfile de bombines: un despliegue de recursos técnicos y humanos para arreglarlos. Con los parones llegamos a Jerez en varios grupos, con la luz justa. Y cafelito calentito (¡hoy con Napolitanas!).