10 de marzo de 2012

MARISMAS DEL GUADALQUIVIR

Una ruta tan bonita como la de hoy debería haber tenido otro epílogo. Y no me refiero al recorrido sino a la disgregación final. Había varias propuestas. Es cierto que llevábamos ya una considerable cantidad de kilómetros. Pero podríamos haber acordado (de acordar: ponerse de acuerdo. Resolver de común acuerdo) por dónde terminar y hacerlo todos juntos. Cuando salimos en grupo nos beneficiamos de todo lo bueno (que es mucho) que supone rodar en equipo. Cada uno tiene su propias peculiaridades, que se amoldan al conjunto. Cada cual transige con unas cosas y se aprovecha de otras. Pero también es cierto que cada quien tiene sus límites. Y hay situaciones en las que uno no puede o no quiere adaptarse a la mayoría. En cierto modo, quien marcha delante marca el recorrido. Si es necesario se retoma la dirección. Hoy hemos visto cómo nos separábamos y ni unos ni otros hemos hecho nada por retroceder (cada cual tendría sus motivos). Después de setenta kilómetros juntos, cada mitad del pelotón ha terminado por un lado. Al menos no desperdigados. Aunque a la hora de la cervecita, todos (o casi todos) juntos de nuevo otra vez. "¡Y de buen rollo!"La ruta ha sido una clásica de los MTBV: Trebujena - Guadalquivir - Sanlúcar. Salimos catorce por Morabita hasta la cañada de Mesas. Pasando junto al cortijo del Rosario, continuamos por las marismas hacia Trebujena. La mañana estaba preciosa, con un viento apenas perceptible, pero con algo de fresco. Ya en el pueblo Fernando D. nos enseña un bar para desayunar, donde un rico mollete (hoy no había rebanadas) con su correspondiente bebida nos ha costado 1,70€ (con jamón 2,50€. Buenos precios para estos tiempos). Además el bar es de un betetero que a esa hora iba camino de El Rocío para hacerse unos 190 k. ¡Bah! ¡Poca cosa!Por la carretera de Trebujena al río, junto al cortijo Alventus y llegando a la altura de Los Chozos, vimos a lo lejos un enorme carguero con dirección a la costa. Dimos un fuerte acelerón para llegar a tiempo de hacer la foto. Más adelante, por la carretera del Práctico, el agua llegaba casi a nuestros pies. Por allí pudimos ver una gran cantidad de aves entre juncos y cañizales: flamencos, garzas, fochas, ánades, cigüeñuelas, e incluso hasta un ejemplar de calamón y un águila calzada. Todo un espectáculo natural. A partir de las compuertas (Cooperativa de Riacheros) seguimos por la derecha, en paralelo al río, hasta llegar a Sanlúcar. Este tramo, nuevo para la mayoría, resulta de una gran belleza: sin ningún desnivel, pero con un precioso entorno de marismas, esteros, salinas, amplias praderías cubiertas de palmitos, balsas de agua inmóviles como espejos... Y el río guiando nuestro recorrido. Menos mal que venía con nosotros Fernando D. porque en un par de intersecciones nos indicó la dirección correcta. Nos asomamos al embarcadero "Las Salinas", donde está también el Observatorio de aves "Salinas de Bonanza". Ésta es una de las paradas que el buque Real Fernando hace en su visita a Doñana a través del río. Al poco de continuar lo vimos acercándose.Llegando a Sanlúcar empiezan a surgir propuestas para el regreso: con dirección a la carretera de El Calvario, por los carriles que discurren casi paralelos a la autovía, o por la propia vía de servicio. Como nadie decide nada, continuamos por inercia hacia la salida habitual, hasta el momento en que Fernando R. se desvía hacia los carriles y parte del grupo continúa hacia la autovía. Por cansancio, comodidad, prisas, o por el viento que a esa hora soplaba ya con cierta fuerza (y frío a pesar de venir del este), cada grupo coge por un lado y no nos vemos hasta llegar a Jerez. Yo continué por los carriles, pasando junto a Alijarillos, llegando al Camino de Regla, y terminando por Polila y Rompecerones.

FOTOS DE ENTRESEMANA

Fijaos bien en la estela de agua de la tercera y cuarta fotos. Y sobre todo en la cara de Pepe.

6 de marzo de 2012

LOLO: ASALTO AL CASTILLO DE ESPERA












Con niebla pero sin frío hemos partido hoy para afrontar una etapa difícil subir al castillo de Espera, han sido casi 100km a una media muy aceptable casi 20 km/h avituallamiento en espera y a la vuelta refrigerio en los montaditos el itinerario ha sido:Jerez-Gibalbín por las canteras-espera-Jerez, le verdad es que hemos echado en falta nuestro tercer componente que por motivos laborales no ha podido estar presente, bueno aquí os pongo algunas fotos.

3 de marzo de 2012

EL NÚMERO PI

Con los chaparroncitos del viernes era lógico pensar que los carriles estarían pringados. Aun así alguno quería probar suerte, pero se decidió marchar hacia Medina por el carril de servicio. Unos dicen que por la laguna no debe haber barro. Otros hablamos de subir al castillo. Otros, que si vamos con dirección a Medina, la vuelta por el corredor verde estaría bien. Total, que como nadie se quiere arriesgar, hacemos todo por carretera. Vamos catorce. Mejor dicho: vamos once más tres. En principio el día se muestra plácido, sin ganas de guerrear y sí de disfrutar de una jornada tranquila. Marchamos todos juntos, en animada tertulia. Pero nada más pasar por la laguna se forma el pelotón uci-protur y el pelotón lolo. Eso parecía el número pi (por lo de tres catorce). Al llegar al Mojo están esperándonos. Alguno pensó "pa dos deos, dos plátanos", y "mejor que parados, subimos al repetidor y nos vemos en el otro lado". Y eso hicieron. Así que hicimos la cuesta hacia el Baldío de nuevo todos juntos. Pero hasta ahí. Poco a poco el pelotón uci-protur se fue separando cada vez más hasta que los del pelotón lolo los perdimos de vista. Pasamos junto a la venta de El Pedroso y no estaban. Aquí la propia guardia civil, al reconocer a los generales que marchaban en el pelotón lolo, cortaron el tráfico para que éstos pasaran. No me fijé si también se cuadraron. Llegamos un poco más adelante al cruce del túnel, pero tampoco allí había nadie. Continuamos de frente hacia Medina y nos cruzamos con los carreteros de Jerez: sobre setenta u ochenta, separados en varios grupos. Antonio es como Perico: conoce de lejos a todos los ciclistas de Jerez y a la mitad de moteros, por muy rápidos que vayan y aunque lleven la cara tapada. Cuando llegamos a la primera rotonda de acceso a Medina tampoco había nadie. En vista de eso tomamos la pista que va hacia el polígono industrial para desayunar por allí. De pronto empiezan a sonar cohetes y disparos, como el llavero ese que tenía todos los sonidos de los juegos de marcianitos. Es el móvil de Rafa. Lo llaman por teléfono. -Será esa gente, para preguntar que dónde estamos-. Falsa alarma. No eran ellos. Continuamos. Llegamos al polígono industrial y buscamos sitio para desayunar. Cuando estamos terminando llaman de nuevo a Rafa para decirnos que están en la venta del Carbón y se van ya para Jerez. Por lo visto (mejor, por lo oído) se escucha de fondo a alguno gritar con retintín la coletilla de "globeros". Volvemos por la carretera antigua que termina cerca de El Pedroso, disfrutando de la mañana, de lo bonito que está el campo, hablando de to y arreglando el mundo. Y así, casi sin darnos cuenta, llegamos a Jerez, más contentos que unas pascuas y con más de 70 kilómetros recorridos. En la misma rotonda 2 nos enteramos que el pelotón uci-protur está hidratándose allí junto. Nos dirigimos hacia el sitio pero ya varios élites habían abandonado el control de avituallamiento.

Está claro que no habíamos concretado el destino (para desayunar). Algo se había comentado, pero sin confirmar. Está claro que cada cual tiene sus intereses y preferencias. Está clarísimo que cada uno es muy libre de hacer lo que quiera. Nadie está obligado a esperar. Espera quien quiere. Nadie está obligado a retroceder o ir a buscar a los de atrás. Lo hace quien quiere. Pero igual que hay unos minutos de cortesía para esperar a los rezagados en la salida, se supone que es otra cortesía ir esperando a los últimos en los cruces, sobre todo si se va a cambiar de dirección. Que habría que haber dejado claro en la salida o por el camino hacia dónde nos dirigíamos... Cierto. Pero no lo hicimos. Después, que cada uno marche al ritmo que quiera. Lo que no llega a entender mi razón es que ninguno de los once uci-protur (¡ninguno!) se quedara en el cruce para decir "por aquí hemos seguido". También se pueden quedar dos y así la espera es más llevadera. O los de los dos deos, dos plátanos: podrían haber salido a nuestro encuentro y así ni se enfriaban. Tampoco. Los once pensaron eso de "voy palante despacito" y "siempre que venimos a Medina hemos cogido por aquí". Pues lo de la rutina será por el camino, porque la otra rutina de esperar a los de atrás no la vi por ningún lado. Además de todo eso, cachondeito. Pero la verdad, está tan manido lo de globeros que no llega a irritarme ni tan siquiera a afectarme. En el fondo creo que no me molestó la situación absolutamente nada más que por el hecho de que un grupo numeroso tiene un atractivo especial y de catorce que éramos pasamos a tres. Eso sí: aquí jugamos todos con las mismas reglas o parto la baraja (pincho el balón, que dicen otros). Cuando alguno de los uci se vea en determinada situación que no exija lo que hoy no ha sabido ofrecer.

28 de febrero de 2012

CIRCULAR POR LA BAHÍA (27/02/12)

Lúnes 27, amanece un día espléndido, fresquito, despejado y levemente neblinoso. Hay ganas de bici y sin ninguna pretención previa ni ganas de madrugar en exceso quedo para salir a las 9:30 con Marcos, mi sobrino, futura promesa del MTB.
Tiramos para la laguna de Torrox y por el carril de la chatarrería accedemos a la cañada del Carrizo. Que día más bonito, incluso la Sª San Cristobal parece más esbelta y luminosa que otras veces, alguna neblina nos acompaña a estas horas.


Seguimos por la cuesta del Toro hacia las lagunas del Puerto. Los carriles secos y en perfecto estado invitan a rodar apaciblemente.

Llegamos a la primera completamente seca y la bordeamos, circulamos por alguna variante que no conocíamos llegando a la cola de otra que enfangada atraviesa el carril y nos obliga a bajarnos. Bordeamos por un sembrado el escollo y seguimos hacia la señalización de Complejo Endorreico. Se está de lujo, el olor, la temperatura, la luz...que gozada de mañana.
Seguimos hasta la intersección con la carretera del canal, la atravesamos y seguimos de frente por otra cañada hacia el Puerto de Stª. Mª. Salimos a la carretera nacional dirección Valdelagrana con la intención de meternos por los Toruños, poco a poco van cayendo los kms., miro el cuenta kilómetros y yá marca 30 kms.
Entramos por el centro de visitantes de los Toruños a la pista de la punta de los Saboneses, vamos animados y embriagados por el olor de las retamas en flor.
Llegamos al cruce del puente sobre el río San Pedro, subimos y hacemos la parada de rigor para foto, el río parace un auténtico espejo, precioso. Cormoranes, Garzas.... el tiempo pasa y hay que seguir, nos vamos hacia la UCA y salimos por la carretera del río San Pedro hasta el cementerio de Pto. Real.


Recordando mis antiguas salidas busco el paso de las vías que ya no existe, debajo de un paso elevado vemos que la malla está caida y decidimos cruzar las vías por aquí, pasan trenes y abreviamos con más miedo que verguenza.

Yá al otro lado seguimos la pista hasta salir a la carretera de Bolaños y ya llevamos 45 kms. a la espalda. Sin pretender hacer fondo, simplemente disfrutar de la mañana, parece que la etapa se está convirtiendo en algo más que una vuelta para hacer piernas, voy bien aunque Marcos parece que empieza a descolgarse a tramos. Al pasar por la venta El Algarrobo le digo: ¿un refresquito? pienso que nos puede hacer faltaviendo lo que llevamos y lo que nos puede faltar aún.

Tras el refrigerio nos ponemos en marcha, mi intención es tirar por la pista del pinar de las Yeguas (a la izquierda) hacia las marismas (ignorando que ahora yá no hay salida hacia el Portal). Llegamos al cruce a la dcha. que desembocaba antes de la estación eléctrica de Bolaños pero un canal nos lo impide, cáchis, bueno por allí vemos una antigua tubería y como la marea está baja la tierra esta seca, la seguimos y desembocamos en otra pista que vuelve haciendo un bucle al cruce ¿?, seguimos defrente y llegamos al Guadalete, 60 kms. Marcos, mucho me temo que hoy toca sufrir... vuelta atrás hasta la carretera y derechitos hasta el Portal.
Bandujo del raro "Morito común".

Nos ponemos manos a la obra, no voy mal y me sorprendo pues hasta ahora y desde hace más de un año no superaba tal distancia.
Marcos empieza a flaquear y a descolgarse, lo acompaño, aunque no tiene síntomas de pájara pedalea muy justito.
70 kms., estamos llegando al Portal, sigo bastante bien salvo el cuello, no puedo creer lo que me pasa pero las piernas tiran de maravilla, poco a poco llegamos a Jerez, ozú las 14:00, Marcos...bueno pedalea como puede y me dice: -para triunfar hay que sufrir- , ¡ ole ! así habla un futuro campeón.

Por fín nos despedimos y llego a casa, 80 kms. marca el reloj, no me lo puedo creer, en fin esto marcha, pedazo de día y pedazo de vuelta.
¿Hambre? un montón y la moral por la nubes."

27 de febrero de 2012

HOMENAJE PREVIO DIA DE ANDALUCÍA

Voy con la hora justa. Llego un poco tarde al punto de encuentro y no hay nadie. Llamo, pregunto la dirección y otro esprint. Los veo por la rotonda número 2. Hace más frío de lo que pensaba, pero la mañana se presenta buena. Pepe se acerca a despedirnos y desearnos buena ruta. La idea es buscar nuevos caminos entre el Bercial y Sanlúcar. Desde allí sale para reunirse con nosotros Juan, un amigo de Lobato.
Entramos por la carretera de Sanlúcar hasta la gasolinera y ahí tomamos el carril de servicio. Salvar la autovía nos obliga a subir dos buenas cuestas, pero todavía llevamos pocos kilómetros y muchas ganas. Marchamos por el lado izquierdo (según la dirección) para encontrarnos con Juan. Nos desviamos a la izquierda hacia el cortijo Alijarillos, donde un enorme mastín se asusta y le pega un buen achuchón a Rafa, pero sin consecuencias. A partir de aquí comenzamos a enlazar pistas y carriles, guiados por Juan y por la propia intuición. Y de uno en otro llegamos hasta las bodegas J. Ferry, al pie mismo de la carretera de El Puerto a Sanlúcar. Continuamos por un sendero que discurre paralelo a esa carretera, hasta el mismo punto que ya hemos llegado en otras ocasiones, pero entrando por el Camino de Regla. Cruzamos la carretera y tomamos el carril que se dirige al Bercial. Antes de la primera curva nos desviamos por uno de los múltiples carriles que existen a ambos lados. Desde allí íbamos improvisando en cada bifurcación que encontrábamos, pasando por el Cordel de la Capitana y Munibe. Tras infinitos cruces y desvíos (es extensísima la red de caminos y carreteras que existen por esa zona), nos incorporamos a una cañada con dirección a Sanlúcar junto a la que han construido un carril-bici de subbase. Y rodando rodando llegamos hasta la Venta Rita (Asociación Vecinal Amarguillo). Juan insistía en que allí había buen mosto y Antonio prefería buscar otro bar: "Vamos a seguir... Parece que está cerrao..." Menos mal que no le hicimos caso y entramos. ¡La viggen!¡La de veces que hemos desayunado en la otra venta estando este sitio tan cerquita! Pero más vale tarde que nunca. A partir de ahora ya tenemos destino cuando paremos en Sanlúcar. Fue más o menos así: "-¿Poneis bocadillos?- Por supuesto. -¿De qué los teneis?- De tó: tortilla, filete, jamón... De lo que querais. -¿Teneis comida?- Claro. -Pide menudo, Antonio.- Tengo. ¿Les pongo menudo? -No, no. Es broma.- ¿Les pongo unos chicharroncitos? -No, gracias. Yo viá queré medio bocadillo de filete. Y yo otro. Yo también. Po ponga cuatro iguales." Y de aperitivo... ¡un plato de aceitunas gordales! Como ya nos las habíamos comido antes de la foto, nos pusieron otro. "-¿Y un poquito de tomate pa los filetes?- Ahora mismo." ¡El homenaje previo nos lo dimos nosotros! El medio bocadillo llevaba dos filetes. Así que proporcionalmente el bocadillo completo se compone de... ¡CUATRO FILETES! Cuatro medios bocadillos (lo de medio es un decir) de filetes a la plancha, cuatro cervezas, dos latas de refrescos, un plato de tomate y dos de aceitunas gordales... catorce lerus. Con lo de los desayunos y los avituallamientos vamos de bien en mejor. No se si será por lo de la crisis o por el cambio climático. Como sigamos así, nos vamos a convertir en la sección gastronómica del grupo y en lugar de una red de carriles vamos a hacer la guía Miguelín de puntos de avituallamiento.Con una enorme sensación de bienestar y una pánfila sonrisa nos pusimos de nuevo en marcha. Juan se despide de nostros junto al centro comercial y nosotros tomamos las rotondas con dirección a la autovía y a Jerez. En Polila nos desviamos hacia el carril y llegando a la carretera de El Calvario en lugar de salir hacia el hospital continuamos por los caminos de servicio de la circunvalación para terminar subiendo por Los Villares. Total, 82 kilómetros y a juí.

25 de febrero de 2012

EL CAMINO DEL TREN DEL AZÚCAR

Este sábado en el que el frío parece que empieza a retirarse hemos disfrutado de una estupenda jornada. Día espléndido. Nada de aire. Nuevos caminos. Extraordinario desayuno. Ochenta y cinco kilómetros. Y nos hemos acordado de los que no han podido venir: de alguno que prefiere el calorcito de las sábanas; de otros que están fuera (pasándolo bien de otra manera); pero especialmente de los que hubiesen querido estar pero no pueden (por ahora), por enfermedad, por motivos familiares o laborales. A ver si las cosas van solucionándose pronto y bien.
Teníamos pendiente investigar unos carriles por la cañada de Vicos. Y ha tocado hoy. Salimos once, pasando por Estella y el carril de servicio de la autopista, con dirección a Torremelgarejo. Antes de la venta de Arroyodulce nos incorporamos al canal y continuamos junto a él hasta cerca de Jarilla-Jareta, por donde tomamos el antiguo trazado de la vía férrea. Ese trazado fue ideado a mediados del siglo XX para unir los puertos de Cádiz y Cartagena y finalmento fue utilizado como tren local para transportar remolacha y azúcar entre Jédula y Jerez. Los primeros doscientos metros resultan escabrosos, debido a que hay que pasar inevitablemente sobre los cascotes de las vías. Por allí se aflojan hasta los retenes de los ojos. Pero cuando aún no habían quitado las traviesas de madera era todavía más insoportable. El carril aparece a tramos con tierra bien asentada y a tramos pedregoso, pero ciclable. Llegamos hasta la caseta que baja por la cañada de Vicos y cruza este sendero. Hasta aquí ya lo conocíamos de veces anteriores. Y a partir de este punto era lo que queríamos investigar, para ver qué nos encontrábamos y hasta dónde éramos capaces de continuar. Así fuimos avanzando entre extensos campos de cultivo, ahora con el trigo verde, y entre los taludes de las vías. La dificultad de este recorrido no está en el desnivel (prácticamente nulo) sino en el piso, pero similar al de otros muchos carriles. Llegamos a los Silos de Jedulilla, un descampado donde estuvo la antigua estación de Jédula (de la que no queda ni rastro, excepto algún andén de descarga casi colmatado de tierra y muchos escombros).

Uno de los generales proponía, y con razón, desviarse a Jédula para desayunar antes de que fuese más tarde. Pero el pelotón, entusiasmado con el nuevo recorrido que íbamos descubriendo, continuaba hacia adelante esperando hacerlo en Arcos. Llegamos a un olivar donde el camino se cortaba por el enorme socavón producido por las escorrentías del Salado de Arcos, lo que nos obligaba a desviarnos para buscar un paso practicable. Y esquivando la zanja terminamos junto a la carretera, justo allí por donde varios años se ha desbordado este arroyo. Podíamos subir por el otro lado del socavón buscando de nuevo la vía, pero decidimos continuar por el carril-bici hasta la población.
Paramos en la venta que hay junto a la gasolinera de la entrada y a algunos que llegaban sin haber comido nada se les cambió la cara cuando vieron los molletes humeantes que nos pusieron. Les apareció en el rostro una sonrisa de oreja a oreja y se olvidaron de los kilómetros y del traqueteo. Dimos una tregua a la dieta y atacamos con avidez las múltiples ambrosías con que untar el pan. Tanto fue así que a la hora de pagar no nos preguntaron cuántos desayunos eran, sino cuántas tarrinas habíamos desbastado. Y es que las tarrinas eran de kilo, de embutidos diversos y de Arriate (¡casi ná...!).
Ya con el espíritu reconfortado teníamos que elegir por dónde regresar. Y para eso están los generales: para tomar decisiones, rápidas y acertadas. Dicho y hecho: Arqueña y carretera cortada hasta enlazar con la de Gibalbín. Y una vez en el cruce, nuevas órdenes: hacia la derecha, hasta la carretera de El Cuervo y luego por los olivos hasta Nueva Jarilla. Algunos se hicieron los remolones con ganas de abreviar, pero se incorporaron pronto al pelotón. Una vez en Nueva Jarilla nos pegamos al carril de servicio de la autopista hasta llegar a Jerez, juntos los mismos que salimos, sin que a nadie le diera por recortar camino y con los generales junto a la tropa. Algo debe estar pasando... Serán los efectos del cambio climático...