9 de septiembre de 2013

¿VERDAD O MENTIRA?



El mundo de la bici ha alimentado muchos tópicos que no siempre hacen honor a la verdad. Repasamos algunas grandes verdades y otras grandes mentiras sobre este deporte.

El corazón de un ciclista late más despacio.
VERDADERO 
El corazón de una persona físicamente entrenada en un deporte aeróbico de larga duración como la BTT late más despacio que el de una persona sedentaria. La primera razón es que, como fruto de la adaptación al esfuerzo el corazón aumenta su volumen, impulsando más cantidad de sangre con cada latido y además ocurre que tras el esfuerzo, en la fase de reposo, disminuye la secreción de hormonas estimulantes, originando una bajada de pulsaciones porque el corazón está menos activado. El entrenamiento consigue que hagamos llegar más oxígeno y más sangre a los músculos, con menos pulsaciones que las personas que no montan en bicicleta ni hacen un deporte aeróbico regularmente.

Hay que pedalear siempre entre las 70 y las 90 rpm.
VERDADERO 
Cuando una persona empieza a montar en bicicleta, incluso aunque tenga un pasado deportivo, lo normal es que tienda a llevar una cadencia de pedaleo más baja de la óptima. De forma natural se suelen mover las piernas despacio, a unas 50 ó 60 revoluciones por minuto (contando una revolución cada vez que el pedal de un lado da una vuelta completa, recorriendo 360º). Sin embargo la biomecánica demuestra que la cadencia ideal para lograr el máximo rendimiento muscular con un gasto contenido está entre las 70 y las 90 rpm. Esto no significa que en algún momento puntual, como una subida muy dura, no puedas bajar de las 70 o en alguna bajada o sprint subas hasta las 120 rpm.

La bici de montaña agranda los muslos y las piernas.
FALSO
Para ganar volumen muscular lo establecido son series de entre 8 y 10 repeticiones con una carga próxima al 85-80% del máximo peso que puedes mover una sola vez (1 RM o Repetición Máxima). Considerando cada pedalada como una repetición, el ejercicio que realizas, comparado con el que se hace en el gimnasio con las máquinas de piernas, es de muy baja intensidad y con un número elevadísimo de repeticiones. El resultado es una ganancia de definición muscular y una ligera ganancia de masa muscular, si te comparas con una persona sedentaria. Si haces un trabajo más intenso, con sprints, repeticiones en subida y arrancadas podrías ganar algo más de músculo en los muslos, pero no es un aumento significativo en un ciclista recreativo.

Si extiendes la rodilla completamente al pedalear es que llevas el sillín a la altura correcta.
FALSO
Nunca tiene que haber extensión de las rodillas durante ningún punto del ciclo del pedaleo. Eso sería síntoma de una altura de sillín excesiva y es un fallo que cometen muchos usuarios. En el punto correcto de máxima extensión la rodilla ha de tener un ángulo de cerca de 150º. En el caso de algunos ciclistas de BTT que tienden a llevar el sillín ligeramente bajo, con un ángulo de 140º en el punto muerto inferior, esto es para facilitar una cadencia más alta o para moverse por terrenos complicados con más facilidad sin que el sillín estorbe, pero esta posición supone más tensión sobre la rótula así que debe usarse con precaución. 
Sin embargo si tienes dolores en la parte delantera de la rodilla debes subirlo un poco, hasta que la pierna con el muslo describa un ángulo de 160º aproximadamente, lo que disminuye el estrés sobre la rótula. En algunas tiendas te podrán ayudar a realizar los ajustes de la bicicleta a tus dimensiones corporales y tipo de uso. Pero también puedes calcular tu altura de forma aproximada multiplicando la longitud de tu pierna por 0,88. Pon esa medida entre el centro del eje de pedalier y la parte alta del sillín.
                                                                                                                                  
Para cambiar de marcha pulsas el mando correspondiente y ya está.
FALSO
Cambiar de marcha no es tan simple como pulsar la palanca de los cambios. La bici no es un coche y requiere de más técnica. Hay que aflojar ligeramente la presión sobre los pedales para cambiar, justo en el instante en que accionas el mando del cambio, pero sin dejar de pedalear. Si estás en una subida muy fuerte y lenta tendrás que anticipar los cambios, porque al dejar de presionar sobre los pedales podrías pararte y caer. También conviene saber que no todas las combinaciones posibles de platos y coronas son recomendables. La cadena debe mantenerse lo más paralela posible al eje longitudinal de la bicicleta, y si combinamos, por ejemplo, el plato pequeño (el más interno) con el piñón pequeño (el más externo) la cadena dibuja una diagonal, trabaja torcida, se gasta antes y gasta más toda la trasmisión. Por ello tenemos ciertas combinaciones prohibidas que no conviene usar. Se recomienda combinar el plato pequeño sólo con las tres o cuatro coronas más grandes y el plato grande con las tres o cuatro más pequeñas. El plato medio lo podemos emplear prácticamente sin restricciones con todo el piñón completo. Sólo en las bicis de montaña con doble plato podrás usar todas las combinaciones posibles de los dos platos con todas las coronas.

Los pies se apoyan sobre el pedal con la parte media de la planta.
FALSO
Apoyar la mitad de la planta sobre el pedal es lo que hacen muchos usuarios cuando están empezando a montar en bicicleta, pero esa es una posición muy poco eficiente, ya que se desaprovecha parte del brazo de palanca que supone el tramo comprendido entre el tobillo y la zona de apoyo. Debes apoyar sobre el pedal la zona del metatarso, en la bola del pie, y podrás aprovechar mejor la energía de tus piernas sobre los pedales. La forma más fácil de conseguirlo es con unos pedales automáticos, de los que se enganchan en la zapatilla, ya que así fijas la cala (pieza que se amarra al pedal) en el punto que más te conviene y el pie siempre se coloca en la posición correcta cuando se engancha.

Una bicicleta con suspensión delantera y trasera siempre es más lenta que una que sólo la tiene delantera o una rígida.
FALSO
Esa afirmación pudo ser cierta al principio de aparecer las bicicletas con doble suspensión, pero hace tiempo que, salvo en circuitos muy concretos, las bicis con amortiguación en los dos ejes son más efectivas que las que sólo tienen suspensión delantera o las que no tienen ninguna suspensión. La suspensión trasera te permite permanecer más tiempo sentado en el sillín, ahorrando la energía que teóricamente pierdes por llevar una bicicleta algo más pesada que una rígida. Sobre todo en rutas largas acabas más descansado y sólo en algunos casos concretos (competiciones cortas y explosivas de Duatlón, Cross o algún Rally en pistas muy poco bacheadas) tienen ventajas las rígidas sólo con suspensión delantera.

El freno delantero es sólo para emergencias. Usarlo puede hacer que salgas volando por encima del manillar.
FALSO
El freno delantero es el que realmente detiene la bicicleta. Hay que usarlo simultáneamente con el freno trasero en todas las circunstancias, excepto cuando el terreno tiene una adherencia muy baja (barro muy suelto, hielo, piedras sueltas) o en bajadas con una pendiente excesiva. Lo que tienes que hacer es aprender a dosificarlo y a diferenciarlo del freno trasero. No debes presionar las dos palancas por igual, siempre tendrás algo más de sensibilidad con el freno delantero. La forma de aprender es con ejercicios de frenada. En una recta marcas una línea en el suelo, te diriges con velocidad a ella y tratas de parar justo encima de la misma. Atrasa el peso un instante antes de frenar para evitar salir por delante si presionas las palancas con demasiada brusquedad. No hay nada como practicar para ir interiorizando la forma correcta de frenar.

Los pedales automáticos son peligrosos.
FALSO
Los pedales automáticos pueden ser peligrosos sólo si no te tomas un tiempo para aprender a usarlos correctamente. Algunos usuarios los compran, los ponen en su bici, prueban a enganchar y desenganchar un par de veces y salen a la montaña a enfrentarse a trialeras y descensos complicados sin tener el gesto de soltar el pedal aún automatizado. El resultado es que a la primera dificultad se intentan soltar y se quedan enganchados por no hacer el movimiento que se precisa. Los automáticos dan mucha más seguridad en bajadas que los pedales sin sujeción precisamente por evitar que el pie se escape del pedal con los baches, además de que permiten un mayor control de la bicicleta y con ellos aprovechas mejor la potencia de tus piernas. Para sacarles todo el partido tienes que hacer ejercicios en los que asimilarás el gesto correcto. Tan sólo engancha y desengancha el pie derecho e izquierdo alternativamente, repitiendo diez o doce veces. El movimiento es un simple giro de talón hacia fuera, pero si no lo asocias a sacar el pie no lo realizarás correctamente cuando haya una situación complicada.                        

La cadena se limpia con gasolina para desengrasarla.
FALSO
La gasolina desengrasa la cadena excesivamente, es mejor usar gasoil, que tiene aceite en su composición. Mejor aún resultan los productos desengrasantes específicos. Algunos tienen base de cítricos y todos logran desengrasar sin estropear la cadena. Después de desengrasarla seca la cadena bien y aplica luego un lubricante especial. No uses aceites  corrientes. Los aceites específicos tienen aditivos que hacen que se pegue a la cadena y no se escape manchándolo todo. Hay algunos con base de ceras que no manchan nada y a los que no se les pega el polvo.

El mountain bike se inventó en USA.
FALSO
Aunque el origen oficial está ligado al condado de Marin, en California, en la década de los '70, hubo unos precursores que usaban bicicletas similares a las de montaña veinte años antes. Formaron un grupo al que llamaban Velo Cross Club de Paris, en 1951 y tenían bicicletas con rueda de 650 mm de diámetro a la que acoplaban piezas de motos, como horquillas de suspensión.

Los hidratos de carbono engordan.
FALSO
A una persona que monta en bicicleta con cierta regularidad los carbohidratos no le engordan  salvo que cometa grandes excesos. Los carbohidratos hacen ganar peso a la gente sedentaria ya que si el cuerpo no necesita glucosa para producir energía el glucógeno se almacena y en último término se transforma en grasa. Salvo en los momentos de carga en los días previos a una prueba o tras finalizar un ejercicio intenso, la cantidad recomendada para el mantenimiento de los depósitos de glucógeno está comprendida entre 6 y 9 g/kg de peso. Lo que serían entre 350 y 450 gramos al día. El problema ocurre cuando los carbohidratos escogidos no son los adecuados.
Al comer hidratos de carbono, los niveles de glucosa en sangre van elevándose progresivamente durante su digestión. El páncreas segregará insulina en función de la cantidad de glucosa detectada en sangre. Si el aumento de glucosa es muy importante, el pico de insulina es muy elevado. Al no poder quemarse toda la glucosa comenzará la transformación de glucosa en ácidos grasos y posteriormente en triglicéridos, lo que ocurre al tomar carbohidratos de alto índice glucémico en una cantidad inadecuada.

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