1 de agosto de 2015

RUTA NOCTURNA: MARISMA DEL GUADALQUIVIR

    Hola, buenas:

    Como estaba previsto, ayer  hicimos la segunda ruta nocturna, la de la "luna azul", que si bien no se vio de ese color sí que lució con un esplendor a veces espectacular.

    Salimos diez camino de Morabita, entre Delicados, Mantecas, MTBV y un mediopensionista. Esperamos a Paco hasta última hora, pero se ve que no habría hecho bien la tarea de modo que su santa no le dio el salvaconducto. Asímismo, a Ángel por si aún no había acabado de deshojar la margarita y a Diego por si le concedían la "condicioná" in extremis. Pero nada; esta vez no hubo suerte.

   El incipiente"ponientito" hacía presagiar que la noche estaría fresquita. Así fue hasta el punto que en alguna ocasión, próximos al mar, nos acordamos de los "veteasaberdondeestarán" manguitos.

    Entramos por el Cortijo Capita, como tantas otras veces, llegamos a Trebujena, como tantas otras veces, y bajamos al río, como tantas otras veces. Pero anoche para variar dimos la vuelta por la marisma, donde los temidos mosquitos desaparecieron afortunadamente gracias al vientecillo. En varios puntos dudamos por donde coger y en esos casos, cuando más falta hacen los GPS, estaban inoperativos. ¡Vaya por dios!. Al fin pudimos salir a las salinas primero y más tarde a Bonanza. Y es que de noche, además de que todos los gatos son pardos, las referencias se pierden con mucha facilidad y más con la pleamar.

    Luego de callejear durante un rato con las terrazas atestadas de "zanluqueñoh"  llegamos, como otras veces también, a Bajo de Guía, donde dimos cuenta de los bocadillos (algunos de exposición) y varias bolsas de patatas, lo que hizo que alguno acabara con los botes de agua propios y hasta los ajenos en la vuelta.


 
A diferencia de otras ocasiones, en ésta el paseo estaba casi desierto. Solo algunas muchachas (no sé si también muchachos) se dirigían a un chiringuito musical para mover los renegridos y esculturales palmitos.

     Emprendimos el regreso sin saber que acabaríamos recorriendo gran parte de la comarca de la "Manzanilla de Sanlúcar". Ni los GPS ni la orientación (o desorientción) de algunos nos permitieron dar con la salida, hasta que al fin topamos por casualidad con el carril de servicio de la autovía de Chipiona. Desde allí la vuelta era bien conocida, como tantas otras veces, a pesar de que la proximidad de la "Feria de los ruídos" (concentración de coches con la música, o lo que sea, a toda pastilla) nos despistara por momentos.

    A la altura de la "Cuesta del león", Joaquín Manteca, tras comprobar que los focos en noches como ésta están de más, tuvo la buena idea de parar para degustar un racimo de uvas, que, a pesar de lo temprano que aún es, estaban riquísimas. Algunos no pudimos resistir la tentación y lo acompañamos, mientras otros se disputaban el sprint de la rotonda del Polila, como tantas otras veces.

    Finalmente,  por Rompecerones nos cruzamos con la conocida romería nocturna de la "Virgencita del Rocío", como otras veces,   en la que ellos bebían y ellas cantaban como si hubieran bebido. Y digo yo: ¿qué culpa tendrán los pobres caballos y burros de cuatro patas de que haya gente que pierdan el sentido de la orientación temporal por culpa del dios Baco?. ¡Hay gente pa to!... incluso para montar en bici de madrugada, pensarían los feriantes.

    Al fin, llegamos a Jerez a una hora más que prudente a partir de la cual poder descansar luego del casi centenar de km recorridos, pero esta vez acompañados de una luna como muy pocas otras veces.

   (Las fotos son gentileza de Manolomerca)

2 comentarios:

  1. Buena ruta, Fernando gracias por el bote de bebida, no se si fueron las papas, o es que iba muerto......va a ser lo segundo jajajaja.Fdo.: Er Plaka

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  2. Particularmente acabé muy satisfecho con la nocturna y hay que ver lo animado que estaba el camp ¿verdad? Hasta la próxima.

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