15 de abril de 2020

(G.C.C.) A. LOBTSTEIN

Exponemos esta vez al público el retrato de A. Lobtstein, considerado como la persona que ha conseguido las más altas cotas de conocimiento de todos los tiempos en el campo de la metafísica ciclocuántica.
El cuadro es un claro ejemplo de la técnica del claroscuro, con unos fuertes contrastes de luces y sombras, y ofrece un primer plano del científico que fija su vista directamente en los ojos del espectador, con una mirada penetrante que revela la profundidad y complejidad de su pensamiento. Muestra una voluminosa pelambrera cana, como electrizada, evidenciando la energía de su inteligencia y el inevitable deterioro capilar por el paso del tiempo debido a tanta intensidad mental. El fondo negro sirve para no distraer la atención en otra cosa que no sea la mirada de Lobtstein, con unas tenues pinceladas que insinúan el cuello de la camisa y una chaqueta que apunta ligeramente hacia los hombros. Debajo está la fórmula que supuso un antes y un después para la ciencia, revolucionando el mundo del pedal con su Teoría de la ebaiccidad y que ha servido para transformar a partir de entonces el universo ciclista.
Eb = vpd² condensa de manera magistral y visionaria todo el saber sobre esa disciplina. Hay quienes han querido interpretar la formulación en los siguientes términos, donde:
Eb se refiere a "En bici". Y vpd² es la expresión de "voy palante despacito, al cuadrado", o sea, "doblemente despacito". Es decir, "En bici marcho muy tranquilo". Manifiesta la sabiduría de quien ha alcanzado el sublime conocimiento de que la bici es para disfrutarla, despacito, desterrando cualquier suposición anterior que ensalzaba el esfuerzo como valor supremo en esta actividad.
Por otro lado están quienes pretenden ver en la misma fórmula esta otra teoría, donde:
Eb se refiere a "E-bike", o bicicleta eléctrica. Y vpd²  significaría "voy por delante, al cuadrado". O sea, "voy dos veces por delante". O lo que es igual, "Con la e-bike saco mucha ventaja". Sería esta la hipótesis de aquella corriente de la epistemología del deporte que entiende esta práctica como una permanente competición, basándose además en la premisa formulada unos años atrás por el mismo autor con la ecuación   nEn¹(𝛂-𝛚)   ("No espero a nadie (menos a uno), íntegramente de principio a fin").


A. Lobtstein, reconocido erudito de origen alemán, comenzó desde muy joven a destacar por sus trabajos de investigación en el campo de la enología. 
Desde allí dio el salto a otros campos, los de la física, la ingeniería naval, aeronáutica y espacial, elaborando un considerable número de tesis y tratados, y desarrollando a partir de entonces unos métodos de trabajo y una capacidad innovadora que todavía sirven de modelo en las universidades más prestigiosas de toda Europa y América.
Más tarde, siendo coordinador y responsable del departamento de investigación y desarrollo tecnológico de una reconocida empresa de componentes para la automoción, se vio obligado a abandonar el cargo con multitud de proyectos ya iniciados por discrepancia con los dirigentes. Era tanta la relevancia de Lobtstein en dicha corporación que al poco de marcharse quebró la empresa.
A partir de ese momento se dedicó en vida y alma al mundo de las dos ruedas en el que destacó ampliamente. Comenzó analizando los sistemas de propulsión que se obtenían a través del esfuerzo muscular de las piernas, con su correspondiente aporte energético en forma de hidratos de carbono.
Luego encaminó sus estudios a descubrir y comprobar cómo se podía efectuar el movimiento del vehículo mediante motores que utilizaban fuentes de energía provenientes de combustibles fósiles y los consiguientes alimentos calóricos que evitaran la pérdida de temperatura durante los desplazamientos. Posteriormente centró toda su atención en la obtención de fuerza de traslación generada a partir de energía eléctrica, así como la ingesta de azúcares necesarios para mantener la concentración debida a estas ocupaciones. Todo ese conjunto de análisis y teorías revolucionaron el anticuado panorama en que se encontraban esas actividades hasta aquel momento, proporcionando unas inmejorables perspectivas para el futuro y dejando un abundante legado para la posteridad. Pero también es cierto que además de prestigio cogió un poco de peso con tanta nutrición.
Resultaba especialmente peculiar su afición al cambalachismo, motivado por la necesidad de sufragar los gastos de tantos proyectos. De manera que con la venta de los prototipos que iba descartando conseguía financiación para nuevas ideas.
A pesar de su notoriedad siempre destacó por su modestia y llanura (llanura, no llaneza, por lo de evitar cuestas). Nunca hizo ostentación de su fama ni pretendió obtener beneficio alguno de ella. Era una persona sociable, jovial y franca, sin pelos en la lengua (aunque sí algunos en la espalda). Siempre le parecieron inútiles los rodeos, las revueltas y las indecisiones, prefiriendo en todo momento la determinación, la palabra más directa y el camino más corto. Esta forma de ser se vio reflejada en la formulación de sus teorías, de modo que en la simplicidad de esos enunciados radicaba precisamente su trascendencia y universalidad.
En la actualidad vive apartado del mundo de la ciencia, confinado en una tranquila población del sur de Andalucía, esperando que corran mejores tiempos para sacar a la luz sus nuevas teorías científicas.

3 comentarios:

  1. muy buena teoría "cuéntica", sobre el personje. JAJAJAJA

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  2. SIT TIBI PANDEMIA LEVIS
    ¿Te suena?

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  3. ¡¡Qué bien te lo pasas, Angelmari!!
    Otro cuento digno de hemeroteca.
    El personaje, tal cual es, merece tamaña ficción.
    Enhorabuena!!

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