24 de abril de 2020

(G.C.C.) PACO PADILLA

Un retrato del valiente matador de toros Paco Padilla abre la temporada de exposiciones por las mejores plazas del país. En esta ocasión lo hace estrenándose en esta galería de su ciudad natal.
El cuadro, atribuido a Ramírez, el pintor (padre de un amigo del diestro), muestra al torero en el patio de cuadrillas en el momento de encasquetarse la montera antes de empezar una corrida de feria, donde se encerró con seis morlacos. El autor ha conseguido plasmar en el lienzo el gesto de Padilla en ese instante de reflexión sublime en el que se fusionan en su pensamiento la ilusión por conseguir una faena impecable y la desazón ante lo incierto de la lidia.
El simbolismo envuelve toda la obra. Por un lado el negro de la montera encarna el mal presagio que ronda por su cabeza. La encalada pared del fondo del patio de cuadrillas, completamente blanca, representa la paz y la concentración que el torero pretende aislándose de cualquier distracción exterior. Los colores verde y oro del traje de luces simbolizan la esperanza de que todo va a salir bien y con éxito.
Especialmente particulares son las poderosas manos que sujetan la montera y que tapan parte de la cara. En los dedos lleva puestos unos apósitos para protegerlos del estoque en la suerte de matar (¡vaya suerte!), lo que enlaza indirectamente con la idea de la muerte.


Francisco de Paula Javier Nepomuceno de la Santísima Trinidad Jiménez Padilla, más conocido en los ruedos como Paco Padilla, se arrimó desde temprana edad al mundo laboral, aprendiendo así los entresijos e inconvenientes del ajetreo del trabajo. El continuo trajín con becerras, burracos y berrendos con los que tenía que bregar cada día lidiando faenas comprometidas lo condujeron finalmente a tomar los derroteros del toreo.
Participó en numerosas novilladas compartiendo cartel con compañeros como Julio Ropero "Lenguafuera", "Patuli de Jerez" o Fran Jiménez "Franchico".
Tras varios años como novillero tomó la alternativa en la plaza de toros de Ronda de manos de su padrino José González "Robertito", actuando como testigos Fernando Ramón "Conqueño" y Juan Soto "Laire", en una corrida goyesca a la que asistieron hasta ciento una personalidades destacadas del mundo de la tauromaquia. La espectacular faena que ofreció al público el día de su alternativa sirvió para que se le conociese a partir de ese momento como Paco Padilla "El Ciclón de Montealto".
Formó una selecta y delicada cuadrilla con subalternos de confianza que lo han acompañado invariablemente desde sus inicios en sus desplazamientos por todos los cosos del país.
A partir de haber conseguido el reconocimiento del público comenzó a involucrarse en transacciones comerciales de las que obtenía pingües beneficios, hasta tal punto que de él se dice que llegaba a parar la corrida cuando recibía una llamada telefónica para alguna gestión importante relacionada con sus negocios, pidiéndole al toro que se esperara un momento junto a las tablas de sombra y retomando luego la faena.
Se le atribuyen frases antológicas dentro del ruedo tales como "Un puntito más" (o "menos", según) dirigiéndose al varilarguero de su cuadrilla durante el tercio de Varas o alguna otra como "Más cornás da el hambre" (después de sufrir una de tantas graves cogidas). El parche que a partir de una fecha comenzó a llevar sobre el ojo (por lo que también fue conocido como El Corsario) no era para tapar ninguna herida ni cicatriz, sino para añadir mayor dificultad a la faena, viendo por un solo ojo, y consiguiendo de eso modo la admiración del público y una mayor popularidad. Luego, en su vida fuera de los ruedos, se despojaba del antifaz.
Para mantenerse en forma no dejaba de practicar ejercicio, utilizando la bicicleta en sus entrenamientos, en los que siempre iba rodeado de una manada de amigos que lo acompañaban por el campo y con quienes posteriormente solía compartir algún aperitivo o comida. Pero tenía la mala costumbre de picar en plato ajeno, lo que le valió alguna colleja, muchas cachetadas y no pocos improperios.
El maestro ha anunciado su retirada de los ruedos para dentro de dos temporadas. Esperemos que la suerte le acompañe hasta entonces y que nosotros podamos verlo.

2 comentarios:

  1. Jajaja. Otro retrato insuperable.
    "Paco el del Taco" y "El Pitágoras de Crocacia". Un fuera de serie, porque nunca se le ha visto serio.

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  2. Donde no vuelve más es al coso de Melonar de la Sierra, donde se le atragantó el segundo de su lote de nombre¨Meloncillo¨, por lo dura de su cabeza, la del morlaco.

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